
Para nadie es un secreto que en las elecciones regionales del próximo 3 de octubre, la gran mayoría de vencedores serán movimientos locales, jefaturados por los caudillos provincianos que han organizado mejor una clientela política.Es una nueva versión de gamonalismo. Las grandes haciendas y servidumbre indígena han sido reemplazadas por un importante presupuesto público destinado a repartirse entre los grupos de presión locales.Los estallidos de violencia al interior, uno de los emblemáticos fue el ocurrido en Bagua, siempre son canalizados contra el centralismo limeño, produciendo la fragmentación y ausencia de presencia nacional de los partidos políticos más importantes.Afortunadamente, los grupos secesionistas aun están aislados. Por ejemplo, el colectivo que dirige el presidente regional de Puno, Hernán Fuentes, que viene proponiendo la autonomía del territorio altiplánico, felizmente no tiene respaldo.A diferencia de la política donde crece la fragmentación, en la economía florece la integración. La mejora de las carreteras y la multiplicación de las líneas telefónicas han contribuido a que los productos y los servicios lleguen a diversos mercados internos. ¿Por qué siguen divorciados la economía y la política peruana?¿Cómo fortalecer los partidos nacionales? La fórmula sigue siendo la misma. Reclutando los mejores cuadros de cada generación, capacitándolos, actualizando planes de gobierno, ganando elecciones, gobernando eficaz y decentemente.Vale decir, ganando tal prestigio que sea un honor pertenecer a esa comunidad.No existen atajos ni trucos de magia para que los líderes provincianos prefieran ser militantes de un partido nacional que en uno local.Esforcémonos para que en los próximos años, 3 o 4 agrupaciones logren asentarse en al menos 12 regiones del país.De no ser asi, deberemos enfrentar variados peligros. Frecuentes revueltas y paralización de carreteras exigiendo soluciones a Lima. Presidentes regionales demagogos que decretan normas regionales irresponsables y provocan la intervención del Tribunal Constitucional.Peor aun, considerando nuestra geografía tan accidentada. No faltaran caudillos provinciales que se les ocurra armar sus ejércitos con ayuda del terrorismo internacional. U otros líderes locales que chantajeen a Lima proponiendo su anexión a países limítrofes. El ideal sería que los presidentes regionales del futuro se preparen para postular a la Presidencia de la Republica. Sin embargo, siendo realistas, tendremos que esperar varias décadas para vivir ello.