
Los controladores franceses han sacudido el escenario sindical aéreo europeo con su tercera medida de fuerza desde inicios de 2010 y ahora, en plenas vacaciones del verano boreal, han prendido una luz de alerta que amenaza extenderse en el tiempo y eventualmente a lo largo de otros países de Europa.
Los trabajadores de la DGAC (Dirección General de Aeronavegación Civil) rechazan la fusión del control aéreo europeo, es decir, el “cielo único” impulsado por la UE, que para reducir costos pretende reorganizar el espacio aéreo y el control de su tráfico en nueve bloques en lugar de los sistemas independientes que rigen hasta ahora y son controlados por cada uno de los 27 países miembro. Francia integrará el "bloque de Europa central" junto a Alemania, Suiza, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.
Fueron varios los sindicatos que llamaron a la huelga al conjunto del personal de la DGAC, integrada por doce mil trabajadores, de los cuales cuatro mil son controladores aéreos. Lo que temen es un desmantelamiento de la DGAC y con él de los estatutos que rigen su actividad, que además se prevé que aumente un 50 por ciento en los próximos quince años. Tras calificar la huelga de "inadecuada", el secretario de Estado de Transportes, Dominique Bussereau, admitió que los "controladores aéreos tienen un oficio difícil"...
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