
"En Ciudad Juárez, la gente le teme más a los militares que a las bandas. El acoso que percibe la gente es el de los militares. El ejército significa violaciones, significa asesinatos. Las calles se han llenado de soldados y de armas de alto poder, pero la violencia no ha desaparecido". Todo ello lo afirma el escritor mexicano Elmer Mendoza en una entrevista publicada hoy en el diario español El País. Elmer Mendoza nació en Culiacán, estado de Sinaloa, una región invadida por el narcotráfico, y es allí donde sigue viviendo hoy, 60 años después. Escribe novelas inspiradas en esa violencia de la que todos los días es testigo. Según el periodista de El País, los rumores "dicen que los narcotraficantes lo respetan porque quieren salir en sus novelas". En una extensa entrevista, el escritor señala "nuevos estilos de violencia, como las decapitaciones en masa. Da la impresión -dice- que lo que algunas bandas están haciendo es mandar mensajes". Para Elmer Mendoza, el presidente Felipe Calderón no va a ganar jamás la guerra contra el narcotráfico: "México es un país muy herido. Y una salida de los chicos que no estudian ni trabajan es la delincuencia", reflexiona el escritor. Y precisa que no lo hacen ni siquiera por un interés económico, ya que el sueldo no es atractivo. "Se trata más bien de una opción de violencia, de lograr el poder inmediato". Y de la violencia en México nos vamos a la biodiversidad en Ecuador. El diario francés Libération retoma la historia del proyecto Yasuni, impulsado por el presidente ecuatoriano Rafael Correa. Un proyecto, publicado hace una semana también en el francés Le Figaro, que al principio fue calificado de utópico porque pretende no tocar los 850 millones de barriles de petróleo bruto que hay debajo de la selva amazónica para así proteger de contaminación un espacio considerado como la reserva de biodiversidad más grande del planeta. Ecuador necesita, y pidió a la comunidad internacional, "350 millones de dólares durante diez años para proteger la reserva". A cambio de "esta invitación a depositar dinero", Correa propuso vender certificados libres de contaminación. Según Libération, el desafío parece ir por buen puerto: "un nuevo acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo debería firmarse fines de agosto, y las financiaciones de Alemania, Bélgica, España e, incluso, Turquía deberían llegar en septiembre"...
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