
Fue el pequeño sueño de un gran fanático. En 1970, el diseñador y coleccionista de historietas Shel Dorf decidió poner en marcha una idea que tenía hace tiempo: juntar en un mismo lugar a varios aficionados a las viñetas, algunos amigos caricaturistas y realizar la primera convención de cómics en San Diego. Le fue bien. Al hotel, ubicado en el centro de la ciudad, llegaron unas 300 personas y hasta el popular escritor de ciencia ficción Ray Bradbury acudió a la cita. Pero pese al éxito de aquella primera versión, Dorf no imaginó que 40 años después, su modesto evento se consolidaría como la convención de cómics más importante del mundo.
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