
Buscamos a los pueblos olvidados, nos acercamos a los villorrios, no para dar una enseñanza, sino para recibirla. No tocamos, doblegados, las puertas palaciegas ni buscamos la ayuda de los poderosos. Fuimos, en cambio, al encuentro de los humildes y de los débiles, y es, en gran parte, a ellos, a quienes debemos nuestra fuerza. No hablamos ni para los más afortunados ni para los más cultos. Nos dirigimos a la multitud, seguros de encontrar su comprensión, y a sabiendas de que los más ilustrados no se ofenderán por la sencillez de nuestro lenguaje. Nos dirigimos al pueblo, nuestro maestro; al humilde, nuestro maestro; y al analfabeto, nuestro excelso maestro, que nos enseñó a leer el mensaje de la historia. Del Libro “Pensamiento Político de Fernando Belaúnde Terry”, Página 117.