
Pasadas las once de la mañana, la explosión de un cohete inauguró el popular almuerzo. Dos horas antes, varios integrantes de la peña Los Azulones ya se habían puesto manos a la obra. "Encender el fuego y colocar el chorizo en unas parrillas tan grandes tiene lo suyo", indicó Jesús Luis Belaza Domaica, miembro de la asociación.
La peña Los Azulones, que celebra este año su 35 aniversario, cocinó ayer cerca de 50 kilos de chorizo de la carnicería local El Bordón, que sirvió acompañados de 80 barras de pan y 70 cajas de vino tinto.
La mejora de las temperaturas animó a vecinos de Viana y visitantes a acercarse hasta la plaza y aguardar la cola donde había que esperar para sacar el ticket del almuerzo. En esta edición, se cobró una cantidad simbólica por ración de 50 céntimos. "Aunque no es gratis, hay tanta gente como en ediciones anteriores", explicó Javier García Arina, presidente de Los Azulones.
Siete parrillas
La última de las siete parrillas que se asaron ayer se cocinó al vino tinto de Garnacha. Esta iniciativa se inició en 2009 y se ha mantenido por su anterior éxito. "Sólo hacemos de esta manera la última remesa, porque si no derrocharíamos mucho vino. A la gente le gusta mucho, es más sabrosa", explicó José María Los Arcos Martínez.
En la mesa, preparando y repartiendo el choricillo y el vino se encontraban Julián Arina Iberrol, Pedro Urruzuno Arnedo, José Antonio Sainz Albéniz, Fernando Collado Nicolás, Luis Sáenz del Río, Josu Echeverría Pipaón y Ricardo Arandía Bernechea. "Nuestra peña prepara el choricillo. A la gente le gusta. Sólo hay que ver cómo está la cola", añadió Urrunzuno. Y es que, cuando Los Azulones pusieron al fuego la última parrilla, comenzaron a dudar si todos los visitantes podrían disfrutar del requerido pincho.
Unos metros más adelante, en dirección a la plaza de Los Fueros, la peña La Rubia disfrutó en su sede de un elaborado almuerzo. En el local se encontraban: Florencio Juntas Molviedro, Javier Abadía Adina, Jesús Sáez Aramayo, Vicente Álvarez Pérez, Jesús Molviedro Viguria, José María Juntas Molviedro y Jaime Nicolás Cadarso. "Almorzamos todos los días de fiestas. De manera habitual lo hacemos en la calle pero como no ha salido el sol, preferimos resguardarnos", comentó el último.
En el centro de la mesa, una cazuela de bacalao con setas y caracolas. Tampoco faltaron los ibéricos, los pimientos y el buen vino para acompañar al menú.
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