
Por Alfonso Barrantes Lingán
Lima, 15 de agosto del 2000
Mí estimada Etna:
Deploro mucho no poder concurrir a los actos de recordación programados en homenaje al camarada Jorge del Prado Chávez, sin embargo no puedo dejar de reiterarte mi solidaridad respecto de tan dolorosa ausencia.
Jorge del Prado, combatiente tenaz, militante consecuente y batallista ejemplar, exhibe una trayectoria política que nos enorgullece, nos estimula y acrecienta la certidumbre de que, a pesar de caídas y debilidades, nuestro pueblo forjará el Perú nuevo que avizoró Mariátegui.
Los que con Jorge compartimos clandestinidades y prisiones, ufanos recordamos su entereza y su optimismo, su experiencia de presidiario político, contada con pausada humildad, que iluminaba la conducta de los que apenas teníamos recorrido una parte del camino.
En el Sepa y en El Frontón recibimos de su magisterio lecciones inolvidables y gracias a ellas se afirmó para siempre nuestro credo socialista. Urge que los camaradas entreguen documentos y recuerdos para que engarzados con lo que tu guardas, la juventud -que hoy crece de maestro- conozca obra y biografía de Jorge del Prado y se entere que cuando los hombres y las mujeres adheridos a una causa nos identificamos con una ideología y amamos entrañablemente a la patria, estamos curados de las tentaciones fenicias que pretende convertir al ser humano en mercancía vendible y comprable.
En este aniversario del fallecimiento de Jorge recibe junto con Carmencita y Vladimiro un abrazo cordial del camarada Alfonso.
Fuente: UNA FIGURA DE LEYENDA, Homenaje del Congreso de la República a Jorge del Prado, Lima, Junio 2002, página 42.