
Por Sandro Mariátegui Chiappe
Con profundo respeto por la memoria de JORGE DEL PRADO, es para mi un honor adherirme al homenaje que hoy se le rinde al conmemorarse un año más de su sentida desaparición.
Es siempre placentero para mí evocar la figura de Jorge del Prado, a quien recuerdo desde mi niñez cuando siendo él un joven estudiante de pintura de la Escuela Nacional de Bellas Artes visitaba a mi padre en compañía de su hermano, el poeta Julio del Prado, en la histórica casa del jirón Washington izquierda.
Tengo grabada en mi memoria una tarde de 1929 en que Jorge se presentó portando el enorme cuadro que le dedico a mi padre y que lleva por titulo "La Oración Proletaria", que aun conservamos.
Su larga y sacrificada trayectoria de luchador social lo hizo vivir distintas vicisitudes y prisiones hasta culminar su actividad política en el Senado de la República, donde fue grato reencontrarlo perseverando en su lucha y su fe revolucionaria que lo acompañaría hasta el holocausto de su vida, por lo que la ofrenda que hoy se le tributa la siento justa y merecida.
Lima, 23 de agosto del 2000
Fuente: UNA FIGURA DE LEYENDA, Homenaje del Congreso de la República a Jorge del Prado, Lima, Junio 2002, página 43.