
No sé si les suena “Twilight”, pero por si les preguntan yo les cuento. Las “Twilights” son unas películas famosas basadas en una serie de libros de astronomía onda “Amanecer”, “Luna llena”, “Solsticio”, “Insolación”, etc. que han vendido chorrocientos millones de copias así que obvio que las hicieron película.
Se tratan todas de una comadre con cara de amurrada que se enamora de un vampiro primero y de un hombre lobo después, y creo que más adelante en los libros también se enamora de un Frankenstein, de un La Momia, y de un Van Helsing, y ninguno puede resistirse a los encantos de la comadre, que siempre anda con expresión sexy de “quién se lo tiró (en el ascensor)” que tiene en el póster (seca).
El vampiro se llama Edward, y es un compadre todo blanco con los cachetes rosados de Pinpón y las mechas tiesas de Robotech, así que obvio que todos le dicen Pinpotech y él no pesca porque anda siempre achacado. Al principio uno no entiende por qué Pinpotech se enamora tanto de la comadre, pero después se sabe que en realidad Pinpotech es un abuelito de ciento veinte años que todavía no sale del colegio y que ha repetido no sé cuántas veces segundo medio, así que obvio que está senil (yo estaría peor).
Hay que decir también que Pinpotech está achacado porque los demás vampiros no lo pescan y le hacen la desconocida, por posero. Porque resulta que el compadre no está ni ahí con las tradiciones vampíricas y le dan lo mismo las estacas, el agua bendita y los colmillos. Y por si fuera poco si le llega el sol no sólo no se muere, sino que brilla como bola disco y distrae a los conductores.
Y el hombre lobo anda por las mismas, qué se hace el leso. Es un pascuense musculoso que anda siempre en bermudas y a guata pelada mostrando los músculos y tampoco está muy ahí con las tradiciones. Por ejemplo, se transforma cuando quiere no más y le da lo mismo la luna llena, y peor, se depila los pectorales. Ustedes dirán que da lo mismo depilarse, pero para los hombres lobos eso es lo peor, porque es lo mismo que si la Momia se pusiera bótox, el Dr. Jeckill fuera al sicólogo o el Caleuche se metiera al Club de Yates. O sea, hay cosas que no se hacen no más.
Bueno la cosa es que estos dos compadres se pelean a la minoca y ella no se decide por ninguno de los dos para que haya más películas. Además es heavy la pelea porque todos vieron “Underworld” así que los vampiros odian a los hombres lobo y viceversa. También salen unos vampiros malos que andan fiscalizando a los otros y Pinpotech le pide matrimonio a la comadre porque a los ciento veinte años ya tiene miedo de que se le vaya el tren y los demás vampiros le dicen solterón y le regalan tejido para molestarlo.
Y no es que yo sea un experto en “Twilight” por si acaso. Aunque no me crean yo todo esto lo sé porque mi hermana chica la Fran es fanática y nos tiene así la cabeza con la leserita. Se ha leído todos los libros como diecisiete veces cada uno, tiene todos los DVDs, monitos, álbumes, poleras, anillos, naipes y hasta sábanas de la cuestión. Y por supuesto que me hicieron a mí acompañarla a la primera función de “The Twilight Saga III: El Eclipse: Pinpotech se Achaca de Nuevo: The Movie”. Yo no pensaba ir a la cuestión, pero mi viejo me amenazó con no comprarme los remedios si me daba gripe porcina, así que obligado a aperrar no más porque la salud es lo primero.
Partimos con mi hermana y sus amigas apestosas, y ni les cuento cómo estaba el cine. Había como un millón de comadres haciendo fila y casi todas estaban disfrazadas de vampiro. Todas con ropa negra, capas y los labios negros y todas haciendo las mismas poses de los compadres del póster. Casi todas eran cabras chicas fanáticas de Pinpotech pero también había algunas abuelitas que me tinca eran fanáticas de Bela Lugosi. Y aunque eran menos, también había algunos compadres peinados como Pinpotech poniendo carita de pena para ver si impresionaban a alguna comadre, pero no impresionaban mucho acarreando el medio popcorn.
Una que hasta sacó aplausos fue una gordita que se había maquillado la cara pálida y se había hecho ojeras y en verdad parecía vampira, pero de las rellenitas que se alimentan con sangre de diabético. Lamentablemente no le duró mucho la fama porque por culpa de la escalera mecánica mala y del calor humano empezó a transpirar heavy, se le corrió el maquillaje y quedó como el Guasón, y ahí todos le empezaron a decir “why so serious” y la comadre se apestó y empezó a echar garabatos.
El mejor disfraz de todos en todo caso fue el de un compadre que apareció en la fila con los ojos enteros rojos y el pelo tieso, blanco como hoja de resma y con la boca con sangre. Todas se sacaban fotos con él y hasta le pidieron autógrafos, pero en una el compadre preguntó qué era “Twilight”, y después se lo llevaron los guardias. Mi hermana con sus amigas estaban tan felices dándole besos a los pósters de Pinpotech que no se dieron ni cuenta, y total cualquier cosa que pasaba, ellas aplaudían y gritaban igual.
Cuando por fin entramos a la sala y nos sentamos, ahí empezaron los gritos en serio. Se escuchaba igual que partido de la selección, pero como si el público fuera Alvin y las Ardillas. Y cuando se apagaron las luces fue peor. Estaban tan revolucionadas todas las comadres que le gritaron mijito rico hasta a Segurito y el Gato Joe, y después durante la película le celebraban hasta los carraspeos a Pinpotech, y le sacaban fotos a la pantalla con el celular.
La película era ahí no más (sorpresa), pero tenía unas peleas bacanes en que los vampiros se unían a los lobos de animación computarizada para pelear contra otros vampiros (maleteros mala onda), así que no me aburrí tanto como con “Twilight 2: Era la Luna Llena”.
Y aunque tiene un montón de escenas charcha que no salvan a nadie como la escena en que Pinpotech le pide matrimonio a la comadre y le regala un anillo horrible pero ella igual le tiene ganas al hombre lobo porque puede andar al sol con él sin pasar vergüenza, o esa otra en que parten los tres a hacer camping a la cordillera (lo peor), igual mi hermana chica, sus amigas, la gordita Guasón, y todos los demás lo pasaron chancho y ni respiraron, tal como yo cuando veo alguna película maestra.
Así que decidí no molestar más a mi hermana con “Twilight”. Aunque ella encuentre que Batman no salva a nadie y me reclame cada vez que veo “El Dark Knight” en la casa, yo decidí que voy a respetar su territorio. Igual que los vampiros con los hombres lobo pascuenses, nosotros vamos a hacer una tregua de paz buena onda.
Pero nica la acompaño a ver la próxima película, sorry.