
La Hora de la verdad
Hasta ayer la suerte de Carlos Roca parecía echada. Nadie creía en absoluto que continuaría en carrera para hacerse del sillón municipal. Incluso, algunos pensaban, escuchándolo en la entrevista que concedió a RPP ayer domingo por la mañana, que sus horas estaban contadas. Pero, para sorpresa de muchos, Carlos Roca Cáceres, lanzando su Plan Municipal se ratificó como candidato del Partido Aprista esta mañana. Y, al parecer, le ha quitado piso a muchas de las aseveraciones que vislumbran un futuro de debacle en las elecciones del mes de octubre. Asi las cosas, cabe sin embargo preguntarse si la actitud del actual candidato a la Alcaldía de Lima se ajusta a las necesidades mediatas de una organización como la aprista. Esto, sin desconocer el entusiasmo que lo acompaña y provee con el empuje necesario para continuar en esta cruzada electoral de aquí al 3 de octubre.Nosotros, aportando elementos para una respuesta cabal que sólo el tiempo permitirá perfilar, creemos que si nuestro candidato no cuenta con una estructura que realmente lo acompañe hasta el final de su camino, poco o nada logrará para superar los muy modestos porcentajes que arrojan para su pesar y el de todos los apristas las encuestas. Decimos esto, pues es importante recordar, sobre todo a sabiendas que el APRA es una organización con más de ochenta años de vida institucional, que una campaña como la de Carlos Roca a la Municipalidad de Lima, no se hace sin el compromiso de toda la organización política a la cual representa. En tal sentido, más allá de la simpatía que su persona inspire, nos permitimos sugerir a la militancia aprista, a través de sus instancias respectivas, que den muestras de compromiso en esta lid electoral. Pues de lo contrario se demostraría la gran debilidad de la organización partidaria que representa el candidato. De no ser así, yo pido a quienes detentan el poder en las decisiones de esta octogenaria organización que se sinceren no solo con el candidato, pidiéndole formalmente que dé un paso al costado, pues de lo contrario estarían decepcionando, lo que es peor, al pueblo aprista y al peruano. Las cartas están sobre la mesa. No hay un minuto más que perder. Aquí, por último no están en juego los intereses personales, lleven el apellido que lleven, sino más bien el interés del colectivo aprista y, dado el rol cardinal que en la política peruana juega esta organización, también el del país: El objetivo supremo del partido de Haya de la Torre.