
Julio Grondona, preside la AFA desde abril de 1979Foto: Wikipedia
Si en algún momento alguien pensó que Diego Armando Maradona le estaba torciendo el brazo a Julio Grondona porque fue recibido multitudinariamente en el aeropuerto de Ezeiza, a pesar de la debacle que significó la eliminación en cuartos de final de los albicelestes en manos de los alemanes (0 – 4), o porque, hablando por teléfono hace algunos días, le dijo al presidente de la AFA, como quien impone la agenda, que el lunes hablaban y arreglaban todo, pues se equivocó. Ya que “El Diez”, lejos de no torcerle el brazo al hombre que dirige los destinos del fútbol argentino desde el lejano 16 de abril de 1979 cuando fue elegido por unanimidad por 35 asambleístas en la calle Viamonte 1366, tal como muestran los hechos, fue flagrantemente arrinconado en el campo de la negociación por un hombre conocedor del arte del toma y daca en el campo de la pasión del pueblo argentino, el futbol. Y de esa manera, forzado a partir y decir adiós a la Albiceleste. ¿Habrá creído el eterno Pibe de Oro, subestimando a quien tenía al frente, que estaba tratando con un improvisado en estas lides? No le dijo alguien que, cuando el Pibe de Oro tan solo contaba con 22 años, allá por el año 1982, Julio Grondona, el “Jefe” se deshizo nada más y nada menos que de César Luis Menoti, el entrenador que había logrado la primera estrella mundialista para la camiseta albiceleste, ofreciéndole mucho menos de lo que incluso ganaba, forzándolo así a partir. No le dijo alguien, para eso están los amigos, ¿no?, que la trayectoria de Julio Grondona como presidente de la AFA, extendiéndose a lo largo de más de 31 años, se ha imbricado a la de diferentes gobiernos -militares hasta 1982 y luego siempre civiles- que se han sucedido durante este tiempo. Y que mas allá de ciertas escaramuzadas e intentos de complot por desestabilizarlo, el hombre que maneja con “puño de acero” la AFA se ha mantenido tirando de las riendas del fútbol argentino. Y que por lo tanto, sabe que hacer para capear a los poderes de turno.No. Nadie le habló sobre estas cosas, como tampoco que Julio Grondona ya lo observaba, no desde la debacle contra la Nationalmannschaft en cuartos de final en Sudáfrica (0 -4), sino desde antes, cuando pronto Grondona vio que el Pibe de Oro se caracterizaría por su excesiva exposición con los medios. Pero sobre todo, después del alboroto que se suscito a raíz de la cancelación del encuentro amistoso que se debió jugar a inicios del mes de mayo en Dubai. Cuando, al parecer, Grondona se mostró colerico y habría pensado en sustituirlo. Vaya negociador este casi octogenario hombre. Es la encarnación de lo que se quiere decir cuando se pronuncia “gallo viejo con el ala mata”. Condujo al mejor entre los mejores que fue como jugador Diego Armando Maradona, hacia el callejón sin salida, aislándolo sin que se de cuenta, y le mostró que no solo como entrenador tenía mucho, pero mucho, que aprender, sino también en el campo de la negociación, escenario en el que el criterio y temple humano muestra sus fortalezas y, como es el caso, también sus debilidades.Al final la “sobre exposición” se trajo abajo a Maradona. Y, como quien dice, “el pez por su boca muere”, Julio Grondona sin expresar públicamente nunca una palabra disonante al encuentro del ídolo de multitudes que es Maradona -la hinchada argentina no se lo hubiera perdonado-, dejó que el Pelusa hablando se encargue de él mismo. Su “que no toquen un pelo a ninguno de mis chicos. Ni siquiera a un utilero” ha dado cuenta de su puesto de entrenador de la Albiceleste. Grondona, muy a su estilo, le supo decir “no” a Maradona. Algo que alguien como el indiscutible “Diez” no podía tolerar.FHR