
Han sido tres goles, pero podían haber sido tropecientos. La superioridad de los chavales de Luis Milla hoy ante Inglaterra ha sido tan abrumadora que incluso el marcador es lo de menos. Lo de más es, sin duda, el juego que han desplegado los Sub19, un alarde de creatividad y talento el suyo que prolonga la ilusión del Mundial en las botas de unos chicos nacidos para el triunfo, y que proyectan un futuro por la misma senda del éxito que han descubierto sus mayores.
El partido quedó dibujado desde el inicio con un guión se mantuvo hasta el último suspiro, cuando en verdad dio lástima que el árbitro lo diese por finiquitado. Cuando el fútbol se juega con tan buen estilo los partidos no debieran de acabar nunca.
Salió España mandona, haciendo gala de la solvencia sin prepotencia de quien se reconoce muy superior a su rival. Con Oriol ejerciendo de Mariscal, las acciones ofensivas fluían de forma natural. Las combinaciones se sucedían producto de pases rápidos y precisos, sobre todo por la banda derecha, donde canales y Keko descubrieron un filón que les permitía asociarse con la misma amenaza que la mecha de un petardo y un mechero.
Fuente: AS.COM