“Como lo hemos señalado en el pasado, Estados Unidos no tiene intención de entablar una acción militar contra Venezuela”, indicó a AFP la portavoz Virginia Staab. Estados Unidos y Venezuela han disfrutado por mucho tiempo de “una relación energética mutuamente beneficiosa” y Washington desea “que esa relación continúe”, señaló Staab. Estados Unidos, principal comprador de petróleo venezolano, recibe unos 1,4 millones de barriles diarios, con lo que Venezuela se ubica en el quinto puesto entre sus suministradores de crudo. Chávez amenazó el domingo con suspender estas exportaciones de petróleo si Washington apoyara un eventual ataque armado a Venezuela desde Colombia. A su vez, dijo: “Instamos a Colombia y Venezuela a trabajar a través del diálogo y la diplomacia para garantizar que su frontera común es segura y pacífica”, indicó la portavoz, al recordar que Washington considera que las denuncias de Colombia “ameritan una investigación minuciosa”. Asimismo, el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, dijo ayer que los militares venezolanos “no deberían estar en ninguna situación de alerta por alguna preocupación con respecto a Estados Unidos”, y reiteró que Washington no tiene interés en atacar al país venezolano. Crowley coincidió además en que las denuncias de Colombia, que asegura que 1.500 guerrilleros se refugian en Venezuela en decenas de campamentos, deben ser “investigadas en su totalidad”. Para el Gobierno de Chávez sería “mucho más constructivo (...) responder estas interrogantes y mejorar las relaciones con Colombia a través del diálogo”, dijo Crowley. El portavoz indicó que en América Latina hay varias organizaciones multilaterales que pueden colaborar a acercar posiciones entre Bogotá y Caracas y “parece haber gran interés en la región en ayudar a disminuir estas tensiones”.