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Sábado 15 de agosto 2009

LA CALIENTE GUERRA FRÍA

Les sugerimos leer este interesante artículo de Alberto Adrianzen...
Sábado 15 de agosto 2009

Alberto Adrianzn M.

 

Resulta extrao que en la ltima declaracin de la Unin de Naciones Sudamericanas (UNASUR) firmada en Quito, no se haya mencionado el tema de las bases militares en Colombia, y que ms bien este debate se haya trasladado para una prxima reunin en Argentina. Existe unanimidad en condenar el golpe de Estado en Honduras, pero no sucede lo mismo cuando se habla de las siete bases militares norteamericanas. Estamos, por lo tanto, frente a un tema que divide a la regin.

 

Paco O?Donnell, periodista argentino de Pgina 12, propone, en un reciente artculo una clasificacin para entender esta divisin. En primer lugar estn los pases que no visit el presidente colombiano lvaro Uribe en su ltima gira y que son abiertamente contrarios a la instalacin de estas bases: Ecuador y Venezuela. El primero no mantiene relaciones diplomticas con Colombia luego del ilegal ataque colombiano a un campamento de las FARC en territorio de ese pas. Venezuela cada cierto tiempo retira a su embajador como sucedi hace unas semanas. El presidente Chvez, incluso, ha declarado que se estara viviendo un clima blico.

 

 En el segundo grupo de pases estn aquellos que si bien recibieron a Uribe en esta gira relmpago, critican duramente su decisin de aceptar una mayor presencia militar norteamericana en Colombia: "En este grupo se inscriben Argentina y Bolivia". Hay un tercer grupo conformado por los presidentes a los que les preocupa y/o estn en desacuerdo con la decisin de Uribe, pero que reconocen "el derecho de Colombia, y por consiguiente de Uribe, a tomarla. Ah se anotaron, con matices, Lula, Lugo y Bachelet".

 

Segn O?Donnell, "despus est el bloque abiertamente proestadounidense que integran Colombia y Per". Como sabemos el Per fue el primer pas que visit el presidente Uribe para explicar el asunto de las bases militares.

 

Ahora bien, si se observa lo que viene sucediendo se puede afirmar que UNASUR no est en su mejor momento. Amrica del Sur, junto con Amrica Central, no ha logrado, pese a la unanimidad alcanzada, derrotar al golpismo hondureo; como tampoco han condenado, menos impedido, esta masiva presencia norteamericana en suelo colombiano.

 

Ambos hechos son graves puesto que el golpe en Honduras puede ser el inicio de un nuevo ciclo antidemocrtico en la regin, mientras que con las bases militares, como afirma el Polo Democrtico Alternativo en un reciente comunicado (27/07/09), "Colombia se convierte en una plataforma para el asentamiento y la expansin blica de esta potencia, que afecta no solo la estabilidad de los gobiernos democrticos y progresistas, sino tambin los importantes proyectos de integracin latinoamericana y caribea".

 

Para esta organizacin, que es la segunda fuerza poltica en ese pas, el asunto de las bases militares es tan grave que llama a "impulsar una campaa nacional y continental contra la militarizacin y la intervencin de EEUU en Amrica Latina, a la que esperamos se sumen las Fuerzas Progresistas y Democrticas del mundo". Hay que hacer notar que la lnea poltica del Polo Democrtico, que es una organizacin de izquierda, es ms parecida a la desarrollada por Lula en Brasil o por Bachelet en Chile, que a la que hoy implementan presidentes como Chvez o Morales. Por ello, su contundente declaracin, adems de expresar la gravedad del problema, evidencia que lo sucedido en UNASUR, en Quito, si no se corrige en el corto plazo, va por mal camino.

 

Es cierto, adems, que detrs de todo ello lo que est en juego son las relaciones con los EEUU. Pases como Venezuela, Bolivia y Ecuador estn ms distantes que Chile o Brasil de EEUU; pero tambin lo est la cuestin del liderazgo regional como qued demostrado luego del golpe en Honduras.

 

Ms all de estas cuestiones todo indica que estamos pasando a otra etapa poltica en la regin que tendra como caractersticas principales ahondar la divisin sudamericana, impedir el nacimiento de mecanismos de defensa regionales (ese es uno de los objetivos de UNASUR) y derrotar a los pases ms progresistas: Venezuela, Ecuador y Bolivia. La combinacin de presencia militar norteamericana (Colombia) con golpes de Estado (Honduras) y divisin regional, no es ninguna novedad ni tampoco es algo bueno para la democracia en AL. Ello fue nuestro pasado. Por eso estamos entrando a la etapa ms dura, difcil y peligrosa de lo que se ha venido en llamar la "guerra fra" regional.

 

Hoy las posiciones ms progresistas ya no son las que enarbolan pequeos ncleos guerrilleros o movimientos sociales de protesta si no ms bien gobiernos constituidos legalmente y que cuentan con una gran legitimidad, con apoyo popular y con FFAA a su favor. Por eso jugar a la "guerra fra" en Amrica Latina es jugar con fuego; es jugar a la guerra.

 

Por Alberto Adrianzn M.

www.albertoadrianzen.org

 

Fuente: La Repblica

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