
El agua potable ya es un derecho, aunque no puedan ejercerlo alrededor de 900 millones de personas en el mundo. Pero, desde este jueves, al menos sobre el papel, es tan universal como el derecho a la vida o a la libertad de expresión: la Asamblea General de las Naciones Unidas ha aprobado con 122 votos a favor y 41 abstenciones reconocer a cualquier ciudadano su derecho acceder a agua potable y limpia en cualquier lugar del mundo.
El texto aprobado, presentado por Bolivia, otorga específicamente a toda persona “el derecho a un agua potable limpia y de calidad e instalaciones sanitarias”, algo “indispensable para gozar plenamente del derecho a la vida". Ningún país ha votado en contra, pero muchos, como Estados Unidos han preferido abstenerse, porque no veían clara su aplicación en el derecho legal internacional y prefieren seguir tratando el tema dentro del Consejo de Derechos Humanos, que se reunirá próximamente en Ginebra. Sin embargo, ya han pasado 15 años desde que comenzó a discutirse esta cuestión en la ONU.
Así, a partir de este momento, el acceso al agua es un derecho solemne; pero para que esté dotado de los mecanismos legales y las infraestructuras necesarias que hagan efectiva la declaración de intenciones aprobada, hay un gran camino por delante.
Dentro del plan de los Objetivos del Milenio de la ONU ya se contempló esta necesidad. De acuerdo a este compromiso, los países deben promover las tecnologías e infraestructuras necesarias para que al menos la mitad de esos 900 millones de personas sin acceso al agua lo tengan en 2015...
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