
Una ex convicta del lugar ha revelado al respecto:
“El otro día Lindsay estaba enojadísima porque quería otra manta. Estuvo gritando durante un tiempo bastante largo, `Hola, he pedido una manta hace aproximadamente dos horas. ¡Esto me enferma!´. Estuvo quejándose de esa manera por varias horas.”
Otro testigo, en este caso el hermano de una compañera de pasillo de Lindsay, ha dado también su testimonio a la revista:
“Mi hermana me contó que Lindsay estaba enojada porque no tenía a su disposición agua embotellada para tomar, ya que el agua impurificada le cae mal. Pero esto no es un hotel lujoso. Si los presos quieren tomar agua, lo hacen de las tuberías. Luego pidió a gritos que alguien le lleve un ventilador porque sino se desmayaría. Por supuesto no lo consiguió, tampoco el agua.”
Fuente: Mascorazon