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Viernes 30 de julio 2010

Zensation, el poder de la China milenaria

Un artículo muy interesante sobre el circo chino
Viernes 30 de julio 2010
Zensation, el poder de la China milenaria

Zensation, el poder de la China milenariaJordi Jané (...) Autocalificado como la respuesta china al Cirque du Soleil, Zensation es un gran espectáculo en el que se combinan las artes marciales con las muy diversas formas del equilibrio y la acrobacia. Su puesta en escena intenta aproximar la estética del circo chino al espectador occidental sin renunciar a las esencias de una tradición que cuenta con más de 2.500 años de historia. El espectáculo cuenta con 60 artistas de elite pertenecientes al Circo de Shandong, ciudad considerada la cuna de los acróbatas chinos, y algunos de sus números han sido premiados en prestigiosos festivales internacionales como el de Montecarlo.

Tradición acrobática chinaEn China, las exhibiciones artísticas de habilidad corporal se remontan a más de 2500 años (770-476 aC) y experimentaron un gran auge durante los reinados del emperador Qin Shi Huangdi (221-206 aC) y la dinastía Han (202 aC-220 dC). Las manifestaciones acrobáticas gozaron de la protección de mandarines y señores feudales, quienes las programaban en sus festejos oficiales. Se conservan grabados de la época Ming (1368-1644 dC) en los cuales podemos identificar las mismas habilidades que hoy componen el repertorio de las troupes acrobáticas chinas. Durante el siglo XIX, los juegos circenses entraron en decadencia a causa del desinterés de las autoridades, que en algunos períodos llegaron incluso a proscribir a equilibristas y acróbatas (como, curiosamente, también sucedió en Europa en el mismo siglo). Pese a ello, los artistas consiguieron transmitir los secretos de sus ejercicios a través de las generaciones y, a mediados del siglo XX y gracias a la revolución cultural impulsada por Mao Tse Tung, se oficializaron y multiplicaron las compañías circenses y se crearon escuelas acrobáticas en todo el territorio. Hoy existe un gran número de escuelas que preparan a los centenares de artistas que luego recorrerán el vasto país con su optimista mensaje de paz y superación personal. Dos aspectos básicos diferencian el circo chino del occidental: la estética (que tiende más a potenciar y coreografiar la belleza de los movimientos del cuerpo humano que a destacar el riesgo latente en los ejercicios) y la total ausencia de animales (los únicos que salen a escena son los leones legendarios, ágiles animales de ficción animados por dos acróbatas). Muchos números del circo chino se inspiran en danzas y juegos procedentes de rituales agrícolas, bélicos o de exaltación de la Naturaleza. Es así como algunos juegos de origen remoto (como los saltos a través de aros o los malabares con utensilios de cocina) han llegado hasta nosotros en forma de espectáculo.En China, los futuros artistas ingresan en las escuelas de circo a los 6 ó 7 años. La formación dura entre 6 y 7 años y comprende tanto las enseñanzas de las técnicas circenses como la preceptiva formación escolar. Según el nivel y el progreso individual de cada alumno, en algunos casos los estudios se empiezan a simultanear con la participación en alguno de los espectáculos en gira por el territorio.Oriente en Occidente

Las circunstancias políticas de los últimos decenios no han propiciado demasiado las actuaciones de circos orientales en Europa. Recordamos a volapié las visitas del Circo Acrobático de Pequín (Palau d’Esports, Barcelona, 1985), una gira del Circo Nacional Chino por el Reino Unido (julio de 1992 a enero de 1993) y dos incursiones del Circo de Moscú (también en el Palau d’Esports de Barcelona, 1992 y 1996). En 1988, el Circo Acrobático de Pequín ganó la Medalla de Oro en el Festival du Cirque de Demain de París con un original y elaborado número de equilibrio. En el 12º Festival de Montecarlo (1986) una troupe china sorprendió con un número de monociclo sobre esfera gigante. En enero del 2001 llegó a Barcelona Asiana, un espectáculo integrado por los circos nacionales de China, Mongolia y Corea del Norte, en el que se vieron números ciertamente espectaculares pero lamentablemente lastrados por una precaria puesta en pista y una publicidad mal orientada que terminaron por abortar una posterior gira por el Estado español.

Made in ChinaLa productora holandesa Stardust Bv International y la catalana Anexa Internacional lo intentan de nuevo con Zensation, un producto mucho más elaborado y con menos concesiones al gusto occidental. El público catalán ha respondido espléndidamente a la calidad de la propuesta y la compañía ya lleva a buen ritmo la venta de localidades para los siguientes puntos de la gira española.Ateniéndose al contexto sociocultural antes descrito y al impacto de este espectáculo, el cronista no comparte en absoluto el espíritu de la operación de marketing que define Zensation como la respuesta china al Cirque du Soleil. Se trata, en efecto, de una confrontación innecesaria puesto que, artísticamente, las milenarias artes circenses del Celeste Imperio están muy por encima de los vaivenes de las modas y no necesitan compararse con circos occidentales y postmodernos como el de Montreal porque, sencillamente, estamos hablando de culturas y sensibilidades por fortuna diferentes. Por otra parte, la publicidad destaca que ciertos números de Zensation están inspirados en la película Tigre y Dragón. Falso. Es precisamente esa superficial película americana la que intenta –sin conseguirlo– aproximarse a la profundidad de una filosofía y una concepción humanística que vuelan muy altas para la comprensión media del público occidental. En la contundente espectacularidad de algunos números en que Zensation combina acrobacia y artes marciales se acumula una carga emocional que atrapa al espectador como no le atraparán nunca los (magníficos) efectos virtuales de la película citada.

Con el título Zensation, el Gran Circo Nacional Chino quiere sugerir tanto el efecto anímico provocado en el público como la filosofía Zen supuestamente practicada por los artistas como medio para conseguir autocontrol, superación personal y recuperación física y psíquica antes y después del tremendo esfuerzo a que les somete su trabajo. Tras un preludio etnicoacrobático que sirve para explicitar el fondo y la forma del espectáculo, éste arranca con un potente número acrobático sobre cinco mástiles (uno de los cuales, mecido por uno o dos acróbatas, oscila pendularmente como punto de encuentro de los prodigiosos vuelos aéreos ejecutados por una docena de aves humanas).La dramaturgia creada por el director Gui Zhongshan parece inspirada directamente en la alternancia yin-yang, puesto que a cada número de gran impacto sucede otro de carácter mucho más intimista sin que por ello se rebaje el gran nivel de proeza física que caracteriza globalmente la propuesta. Así vemos alternarse bellas y pausadas contorsiones coreografiadas por una solista sobre una música compuesta por Confucio; equilibrios en pagoda con bancos y sillas; luchas de kung-fu acrobático; un número de cuatro mujeres equilibristas (un modelo de sobriedad y armonía); la danza de las hojas de loto (doce chicas sosteniendo cinco platos en rotación en cada mano mientras pasean unas sobre otras, realizan equilibrios cabeza sobre cabeza o se contorsionan sobre la pista), y una coreografía cómica a cargo de diez increíbles malabaristas que manipulan docenas de sombreros mientras se libran veloces acrobacias y equilibrios siempre al compás de la música.Una auténtica locura de potencia, belleza y precisión son los saltos a través de múltiples aros colocados en posiciones inverosímiles y a través de los cuales los acróbatas se lanzan en las más variadas figuras acrobáticas: plancha, pirueta, tirabuzón, doblados, de pie, de espaldas, en mortal, viniendo de rueda y flic-flac, etc. En la segunda parte, quizá menos impactante que la primera, admiramos un número de icarios (en el que los base usan almohadilla lumbar para prescindir de la trinka), uno de acrobacia a las telas (de discutible progresión interna pero con bellos hallazgos plásticos), uno de diábolos y el de seis expresivos leones que son un prodigio de nervio, simpatía y agilidad. Un completo y muy bien construido número de equilibrios sobre bicicletas, ejecutado únicamente por mujeres y rematado con la figura conocida como “El pavo real de oro” (18 artistas sobre una sola bicicleta y con las brazos abiertos en forma de abanico), cierra un extraordinario espectáculo made in China que sólo podemos calificar como de circo al natural, sin colorantes ni edulcorantes.

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