
Fofana, capitán de los mini blues, levanta el trofeo, para felicidad de sus compañeros de equipo
¡Seis para los mini Blues! Después de los triunfos de 1983, 1995, 1996, 1997 y 2005, el equipo de Francia sub-19 ganó el viernes por sexta vez el Campeonato de Europa de esta categoría. Aunque Francisco Smerecki, el entrenador francés, se negó a hablar de revancha, tenía presente en su memoria la final de la última final europea (-17) de esta generación (1991), perdida contra estos mismos españoles (0-4) hace dos años. Los españoles insuperables Estos malos recuerdos debieron resurgir viendo el nivel de juego desplegado por lo españoles. Es muy sencillo: los españoles eran insuperables en la primera mitad. Al igual que sus mayores, que dominan el mundo del fútbol desde hace dos años o el FC Barcelona, ya que muchos miembros de la Rojita fueron entrenados allí, los ibéricos confiscaron el balón, multiplicaron los pases, creándose muchas oportunidades. Después de varios intentos del excelente Sergio Canales, incluyendo un tiro bloqueado por Diallo (10’), los españoles abrieron el marcador gracias a Rodrigo (18’). El delantero del Real Madrid aprovecho un pase luminoso de Pacheco (Liverpool, formado en el Barcelona), a raíz de una bola de Fofana, para engañar al portero francés. Lo que sumió a los 21.000 espectadores del estadio Michel Ornano en un estado de estupor. Sin embargo, este equipo sabe responder. Lo mismo que el banquillo. Pues, al igual que en la semifinal ante Croacia (2-1), la solución vino de allí, de los reemplazos, y de un entrenador audaz como Smerecki. Para sorpresa de todos, el ex entrenador del Guingamp decidió reemplazar a Antoine Griezmann e, uno de los mejores jugadores de la escuadra francesa desde el inicio de la competición, por Yannis Tafer después del descanso. La transición del 4-2-3-1 al 4-4-2 también dio sus frutos, pues Gilles Sunu empató tras un uno-dos con Tafer (49’). Y pensar que los españoles venían de fallar el KO, pues dos minutos antes Canales se perdió el gol solo frente a la portería. Confiados, los mini Bleus jugaron en adelante en la parte superior del campo a fin de evitar que los españoles puedan desarrollar su juego. Lo que era inevitable llegó a cuatro minutos del final del partido (86’), cuando Alexandre Lacazette superó la marca luego de un trabajo remarcable y un centro del mismo nivel de Kakuta. Es la segunda vez en la historia que los mini Blues levantan el trofeo en casa, después de la generación de Thierry Henry en 1996. Dos años más tarde, el delantero, entonces jugador del Mónaco, se coronó campeón del mundo. Siempre en Francia.Fuente: L’Equipe