
LA INDEPENDENCIA DE ESPAÃA Cuando se conquistó el Perú, su estructura social, económica y polÃtica fue modelado de acuerdo a las necesidades de España. Luego, esta misma estructura colonial se mantuvo con la República. Los criollos, que tomaron las riendas del poder, proclamada la independencia, solo le interesaban el poder polÃtico, el cambio polÃtico. No le importaban los cambios socio-económicos, pues podrÃa poner en peligro el gobierno que controlaban.
Con la emancipación de España, en el año 1821, los sectores marginados de la época colonial, indios y negros, empeoraron su situación. Donde el indio pasó a ser no solo sobreexplotado, como siervo, sino despreciado; y el negro seguÃa siendo esclavo. El indio (portador de nuestra cultura ancestral) y el negro no eran considerados como seres humanos, por ello, el trato que tenÃan era peor que a un animal.
En suma, la nueva REPUBLICA expresaba los intereses de los criollos, que pertenecÃa a la aristocracia terrateniente, y no de las grandes mayorÃas. Es más en el paÃs, después de la independencia, por muchas décadas, se mantuvo una economÃa feudal y esclavista para favorecer los intereses de las grandes metrópolis.
CARENCIA DE IDENTIDAD Los criollos (raza blanca) como nueva clase social dominante, después de la independencia, tenÃa el prejuicio de considerarse una raza superior por ser blanco, con respecto a la raza aborigen (incas). Es por eso que los criollos no reivindicó la cultura autóctona que hubiera servido de cimiento para construir nuestra IDENTIDAD NACIONAL, instrumento básico para lograr la INTEGRACION NACIONAL en lo económico, polÃtico, cultural e ideológico. Con la nueva República se profundizó la diferenciación racial, de los criollos (blanco), mestizos (cholos), serranos (indio) y negros, que, con el transcurso del tiempo, se convirtió no solo en diferenciación social, sino también en diferenciación polÃtica, económica y cultural. Esto originó diversos modos de sentir de nuestra realidad y de actuar.
Podemos decir, entonces, nuestros males sociales (y la desperuanización) se profundizó con la Independencia; prolongándose, luego, a lo largo de los 189 años de la vida republicana. Nuestra CLASE DOMINANTE tuvieron un sentimiento antinacionalista, pues actuaron a espaldas de la REALIDAD NACIONAL. Se subordinaron a los interés económicos y polÃticos del GRAN CAPITAL EXTRANJERO, primero fue Inglaterra y luego EE.UU. Estructuraron un tipo de Estado para utilizarlo como instrumento polÃtico de dominación sobre las grandes mayorÃas de peruanos. Es más, nuestros gobernantes fomentaron un modelo de desarrollo económico primario-exportador, hasta hoy vigente, que permitió, a los âDueños del Perúâ, amasar una monumental riqueza a través de la explotación y depredación de nuestros recursos naturales (primero fue el guano de la isla y el salitre, luego el petróleo, ahora, el oro, plata, cobre y el gas de camisea). No interesándoles para nada el aprovechamiento de nuestras recursos naturales en la industrialización del paÃs, con el fin de sustituir los productos importados. Es decir, desde la independencia, los que estaban en el gobierno de turno, diseñaron un modelo económico en función de los intereses de las grandes metrópolis y no de acuerdo a las necesidades de consumo de los peruanos. En ese aspecto, el Perú ha devenido en convertirse como colonia económica de los paÃses del primer mundo.
BUSCANDO LA SEGUNDA INDEPENDENCIA La burguesÃa nacional por su subordinación (sumisión) al capital extranjero y su falta de conciencia nacional no pudo cumplir con su rol histórico en el Perú, las tareas que esa clase cumplió en Europa: La integración económica, la unidad nacional polÃtica e ideológica en torno a un PROYECTO INTEGRAL DE DESARROLLO. En ese sentido, el pueblo es el llamado a cumplir con dicha tarea, de acuerdo a los intereses nacionales. En ese aspecto se tiene que buscar la SEGUNDA INDEPENDENCIA-polÃtica y económica- para contar con una patria soberana, pluralista, justa, solidaria, como alternativa al SISTEMA INEQUITATIVO que, basado en el modelo neoliberal, viene enriqueciendo más a los magnates y empobreciendo a los pobres.
Sobre la segunda independencia hubo el intento de hacerse con el general Juan Velazco Alvarado, quien instauró un gobierno militar revolucionario el 3 de octubre de 1968. Velazco imprimió un gobierno nacionalista de probada orientación antiimperialista y antioligarquico. Los militares de ese entonces pusieron las armas al servicio del pueblo, dejaron de defender a la oligarquÃa nacional y extranjera que actuaban en contra de los intereses nacionales. Desde la instauración de la independencia del Perú nuestra clase dominante estaba subordinada a los intereses del gran capital, principalmente del norteamericano, que venÃan saqueando nuestros recursos naturales. Todo esto cambio con Velazco. Ãl, al nacionalizar, el 9 de octubre de 1968, los yacimientos petrolero de Brea y Pariñas, que lo venÃan explotando los norteamericanos sin pagar ningún impuesto durante 50 años, recuperó la DIGNIDAD y la SOBERANÃA del pueblo peruano. Hasta ese entonces el Perú estaba de rodillas ante EE.UU. Sino recordemos la desaparición la famosa âPagina Onceâ, del Acta de Talara, en el gobierno de Fernando Belaunde Terry en el año 1968. Esa página fue arrancado del contrato original para favorecer descaradamente los intereses de la International Petroleum Company (IPC), que controlaba los yacimiento petroleros de La Brea y Pariñas (1).
El gobierno militar revolucionario, según su plan de gobierno, PLAN INCA, buscaba la transformación de las estructuras económicas, sociales, polÃticas y culturales, con el fin de lograr una nueva sociedad, donde las grandes mayorÃas vivan en libertad y justicia. Además, a través del plan, se querÃa independizar económicamente a nuestro paÃs, asegurándole un desarrollo económico soberano y progresista. Finalmente, el cambio no pudo consolidarse debido al golpe militar de Francisco Morales Bermudez (1975), quien representaba los intereses del gran capital. Bermudez comenzó a desactivar las reformas iniciadas por Velazco.
Anexo.
(1) Libro: Objetivo de la Revolución Peruana de Augusto Zinmmermann Zavala. Fernando Belaunde Terry para tomar posesión del yacimiento petrolero de Brea y Pariñas (IPC) elaboró el Acta de Talara. En ella se indicaba que el gobierno se harÃa cargo de la extracción del petróleo, y la IPC mantendrÃa la propiedad de la refinerÃa. Por la entrega de los yacimientos, empobrecidos por decenas de años de explotación, la IPC tuvo grandes compensaciones del gobierno peruano. Compensaciones que la nación no estaba enterado. Al âActa de Talaraâ estaba adherido el contrato de compra y venta de crudo. En ella especifica el precio que iba a cobrar el gobierno, a través de su Empresa Petrolera fiscal (EPF), a la IPC, por la venta del petróleo, para que lo industrialice en la refinerÃa. El precio que se habÃa fijado por la venta de cada barril del petróleo se aseguraba una rentabilidad minina. De otra manera la EPF trabajarÃa a perdida. Esto estaba escrito en la página once del contrato elaborado. Contrato firmado por la IPC y por EPF. Luego la página once desaparece del contrato original para favorecer a la IPC en cuanto al precio del barril del petróleo. El Parlamento y el pueblo exigió que se muestre el contrato original, Belaunde nunca lo mostró, solamente enseñó la copia del contrato sin la página once. Por ese percance el gabinete ministerial de Belaunde cae, y el partido Acción Popular (partido de Belaunde) se dividió en dos.
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