
La ciudad de Duisburgo, conmocionada todavía por los trágicos hechos del pasado sábado durante la Love Parade, oró este sábado por las 21 víctimas mortales y los más de 500 heridos registrados durante el espectáculo de música tecno. La canciller Angela Merkel interrumpió sus vacaciones para asistir a la ceremonia.
En la ceremonia ecuménica en la iglesia evangélica del Salvador, participaron el presidente federal de Alemania, Christian Wulff, la canciller Angela Merkel, el presidente del parlamento federal (Bundestag), Norbert Lammert, y la ministro-presidente del Estado Federado de Renania del Norte-Westfalia, Hannelore Kraft, entre otros representantes oficiales. Durante el acto, el obispo católico de la cercana ciudad de Essen, Franz-Josef Overbeck, y el presidente de la comunidad evangélica del Rin, Nikolaus Schneider, pronunciaron palabras de consuelo para los deudos y trataron de apaciguar los ánimos frente a los responsables de la catástrofe. "El Love Parade se convirtió en una danza de la muerte", señaló Schneider. "Más fuerte que la muerte es el amor recíproco entre los Hombres" y "el amor soporta con resignación el horror de estos días", afirmó el prelado católico. Tras el oficio religioso que fue seguido por decenas de miles de personas a través de pantallas gigantes en otras 14 iglesias y en el estadio de fútbol del MSV Duisburg, se realizó una procesión fúnebre desde la estación ferroviaria hasta el lugar donde ocurrió la tragedia...
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