
“El Apra está instalada en una gran confusión. Pervive como una activa sociedad de ayuda mutua y bajo las habilidades de un líder astuto que sabe ser un buen candidato...”, nos dice Pedraglio con respecto al Partido Aprista Peruano... Algo que no deja espacio para la renovación... veamos por qué…
********ALAN SI PUEDEEl 28 de julio la bancada aprista coreaba con fervor un “Alan sí puede” cada vez que los nacionalistas hostigaban al presidente con el asunto del gas de Camisea o cuando el mandatario lanzaba alguna iniciativa que consideraban de impacto.La consigna es muy significativa para observar lo que sucede en el partido de gobierno. Es el presidente García la persona que para el Apra encarna y simboliza la posibilidad de estar hoy en el gobierno y de volver el 2016. Durante los últimos años, su poder en el partido no ha hecho sino multiplicarse; y así, a menor fuerza partidaria, a mayor debilitamiento nacional del partido, no más aprismo sino más alanismo.Este resultado es el anhelado por el presidente: él ha querido que el destino del partido dependa de él ciento por ciento; es tan firme esta vocación cuasi monárquica que no solo nunca ha querido un segundo, sino que incluso lo tienen sin cuidado los resultados del Apra en el 2011.Lejos está el antiguo Seasap: “Solo el Apra salvará al Perú”, lema sectario pero que manifestaba una confianza excepcional en el partido, en su organización, en sus militantes y, por supuesto, en el compañero jefe, Víctor Raúl. Esos tiempos se superaron; pero en lugar de un partido de firme democracia interna y liderazgo compartido, hoy el Apra requiere crecientemente la figura mediática de su líder para subsistir. En el camino entre el Seasap de antaño y el “Alan sí puede” del 28 de julio hubo otros lemas, como aquel con el cual García ganó en 1985: “Un presidente para todos los peruanos”. En el Apra, eran tiempos de reforma y permeabilidad hacia otras fuerzas políticas, momento de ascenso de una nueva generación de dirigentes de entre 30 y 40 años. Ese lema electoral expresaba la voluntad de ponerse al servicio no solo de los apristas sino de “todos los peruanos”. Sin embargo, el fracaso de la experiencia reformista hizo que se arriaran esas banderas que combinaban la afirmación del partido, del nuevo líder y de la voluntad de apertura.El lema con el que el Apra derrotó a Ollanta Humala el año 2006 —“Cambio responsable”— sirvió solo para la campaña electoral, en especial para la segunda vuelta. El Apra pasó a gobernar sin emprender reformas sustantivas, en alianza con la columna principal de empresarios nacionales y extranjeros. El partido se quedó sin propuestas. La actitud ha sido principalmente defensiva: evitar desbarrancarse como en el primer gobierno, abandonando cualquier voluntad de cambio y dependiendo principalmente de su presidente.El Apra está instalada en una gran confusión. Pervive como una activa sociedad de ayuda mutua y bajo las habilidades de un líder astuto que sabe ser un buen candidato. La consigna “Alan sí puede” expresa esta actitud defensiva, esta manera del Apra de replegarse sobre lo que consideran como una fortaleza salvadora.Fuente: Perú 21