
1.200 soldados de la Guardia Nacional tratarán de preservar el territorio estadounidense de la ola de violencia narcotraficante que asola México. Con esta medida y una partida suplementaria de 500 millones de dólares para la seguridad trasfronteriza de la zona, Obama trata de evitar que se expanda la ley migratoria de Arizona.
El presidente estadounidense, Barack Obama, prometió en mayo a los gobernadores de sus estados fronterizos con México que reforzaría las medidas de seguridad para preservar sus territorios del alarmante incremento de la violencia y el narcotráfico en el país vecino, que ha dejado alrededor de 23.000 muertos en los últimos tres años. El día de cumplir esa promesa ha llegado: 1.200 soldados de la Guardia Nacional comienzan a desplegarse a partir de este domingo, y hasta septiembre, por la línea geográfica que divide a ambos países. Este despliegue estará vigente al menos un año, y según se apuntó desde la Casa Blanca, colaborarán con el cuerpo de la Patrulla Fronteriza “para atacar a las redes criminales de tráfico de personas, drogas, armas ilegales y dinero". Además, Obama comprometió 500 millones de dólares adicionales en la partida presupuestaria destinada a dotar de recursos la salvaguarda de la frontera. Obama ha negado por activa y por pasiva que este despliegue tenga que ver con el control de la inmigración, pero el temor a que se extienda el espíritu de la Ley Arizona, condenada por el presidente por considerarla excesiva y discriminatoria y rebajada por los tribunales norteamericanos, parece que ha tenido un peso considerable...
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