
El hoy doctor en medicina Ernesto D'Angello Córdova, contó en Chiclayo la siguiente anécdota:
En el año de 1963, una joven estudiante dedicada completamente a sus estudios de último año de Farmacia y Bioquímica en la "Universidad Nacional de Lambayeque", quien preparaba también su tesis doctoral, encontró que la biblioteca no contaba con los libros, o que todos estaban en alemán, inglés y francés .
Su maestro, un médico de mucho prestigio, le dice: En estos días va a llegar a Chiclayo un doctor que te podrá ayudar, voy a acomodar la sala de mi casa, colocando una pizarra y lo necesario para que el visitante pueda darte clases con la mayor comodidad y tranquilidad posible.
Los días pasaron y un buen día su maestro la llamo por teléfono y le indicó la fecha y hora, pues el Doctor que la podía ayudar estaba por llegar. El día llegó; ella temprano se dirige a la casa de su maestro y a los minutos llegó el doctor que tanto habían esperado, quien a los pocos segundos empezó con la clase; mientras tanto la alumna, conocedora de lo que el maestro desarrollaba en la pizarra, empezó hacer sus anotaciones y le preguntaba lo que desconocía.
El doctor le explicó el significado de muchos términos en latín, en alemán, en griego y francés, prolongándose por más de 7 hora la clase en perfecto orden didáctico. La alumna era una de las primeras de su Facultad y al terminar la clase, ella se quedó sorprendida de la facilidad con que el doctor le explicaba temas vinculados a la Química, Física y Anatomía.
Ante la inminente despedida, la alumna le preguntó su nombre. El Doctor le contestó: Soy Víctor Raúl Haya De la Torre. La hoy Doctora, María Soledad Ramos, nunca olvida ese nombre.