
La ONU comienza a repartir ayuda humanitaria para socorrer a una población que está viviendo las mayores inundaciones en 80 años. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha repartido raciones de alimentos de emergencia a 35.000 familias. Unicef denuncia que hay alrededor de 1,4 millones de niños afectados.
Las peores inundaciones registradas en Pakistán desde hace 80 años ya han causado alrededor de 3,2 millones de damnificados y más de 1.200 muertos, pero la situación puede empeorar si se cumple el temor de la Organización Mundial de la Salud (OMS): un posible brote de cólera debido a la contaminación de las aguas. Las agencias humanitarias de Naciones Unidas (ONU) han iniciado la distribución de ayuda a una población cada vez más enojada por la inacción de su Gobierno. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha repartido raciones de emergencia a 35.000 familias y espera aumentar esa cifra hasta 150.000 en los próximos tres meses, según indica la ONU. La maquinaria humanitaria internacional se ha puesto en marcha. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha proporcionado tiendas de campaña y otros materiales a las zonas afectadas, mientras que la OMS proporciona ayuda médica y Unicef se encarga de buscar agua potable para los damnificados. Según Marco Jiménez Rodríguez, portavoz de Unicef, “unos 3,2 millones de personas se vieron afectadas por las inundaciones, de las cuales 1,4 millones son niños”. Escenas terribles se están viviendo en el país. En el asolado pueblo de Mayuky Faqirabad, al noroeste de Pakistán, algunos supervivientes caminaban descalzos, con burros cargados de equipaje, o se subían a coches repletos de ropa y valijas para tratar de irse a lugares más seguros, en momentos en que fuertes lluvias caían nuevamente, según relata la agencia AFP...
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