
Kim Jon-hu, entrenador de la selección de fútbol de Corea del Norte en Sudáfrica 2010, ha sido condenado por el fracaso de su equipo
Después del fracaso en el Mundial de Corea del Norte - tres derrotas en la primera ronda, incluida la aplastante derrota ante Portugal (0 -7), en la web se divertían imaginando cruelmente que el régimen estalinista de Pyongyang enviaría a los jugadores directo a realizar trabajos forzados. Lo que parecía una dudosa que recordaba las amenazas proferidas por la dictadura antes de la Copa del Mundo de 1966, se reveló finalmente que no estaba tan lejos de la verdad, salvo que el que ha pagado más caro la derrota Sudáfrica ha sido el entrenador. Según el relato del diario británico The Daily Telegraph, citando a una radio y un periódico de Corea del Sur, Kim Jong-hun fue declarado culpable de traición y condenado a trabajar en una obra de construcción de doce a catorce horas al día. Su carné del Partido de los Trabajadores –el partido único – le habría sido también retirada, junto con los privilegios que esta trae consigo. Los jugadores obligados a acusar a Kim Según las misma fuentes citadas por el cotidiano francés Le Figaro este miércoles, la pena se hizo conocer luego de una sesión surrealista de humillación pública en el Palacio de la Cultura del Pueblo el 2 de julio pasado. Toda la selección estuvo presente en esta "gran debate", excepto Jong Tae-se, el “Rooney del Pueblo”, transferido al Bochum (2da División de Alemania), y An Yong-Hak, defensa central que evoluciona en Japón. Los jugadores fueron acusados inicialmente por el ministro de Deportes de haber fracaso en el Mundial debido a su "lucha ideológica", antes de ser instados a expresarse todo lo mal posible de su entrenador. Este proceso inquisitorial ante 400 leales del régimen duró seis horas. No es inconcebible pensar que si los jugadores han escapado a la suerte de su entrenador es porque tienen un valor en el nada despreciable para el país más sancionado en el mundo que detenta una economía en ruinas. Fuente: L’Equipe