
La huelga en esta región minera del sur boliviano continúa, con el endurecimiento de los cortes de ruta y llamados al federalismo, mientras el gobierno busca un diálogo que impida que la protesta derive en violencias.
La situación es crítica en el departamento de Potosí, aislado desde la semana pasada por el corte de rutas, lo cual ha provocado el desabastecimiento de alimentos.
El miércoles en la tarde el Comité Cívico de Potosí, entidad que agrupa a diversas organizaciones sociales y empresariales, se reunió para decidir el futuro de las protestas.
La situación es de gran tensión desde hace ocho días en este bastión electoral del presidente boliviano Evo Morales, donde los habitantes piden que el gobierno se defina a su favor en el diferendo limítrofe por la jurisdicción de Coroma, también reclamada por el vecino departamento de Oruro.
Además, los pobladores exigen la construcción de una fábrica de cemento, la reactivación de una planta de zinc, la habilitación de una aeropuerto, la construcción de la ruta Tarija-Potosí y la preservación del Cerro Rico, centro de explotación argentífera desde la época de la colonia.
Por otra parte, la tarde del miércoles, un receso en las medidas permitió que unos 60 turistas, entre ellos unos 40 franceses que quedaron varados en el ciudad de Potosí a causa de la huelga regional, abandonaron el lugar rumbo a la vecina Sucre...
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