
Hay algo que llama la atención con respecto a lo que ha sucedido con el ex candidato a la alcaldía de Lima por el Partido Aprista Peruano. Me refiero a Carlos Roca Cáceres que anteayer por la noche “aceptó” finalmente retirar su candidatura de miras a las elecciones municipales del 3 de octubre.Se trata, considero que es importante decirlo, de lo que se conoce con el nombre de autoestima. Algo que desde mi punto de vista está muy venido a menos en el caso de la persona de mi compañero Carlos Roca. Si no me equivoco, me puede corregir si desea el aludido, autoestima es la palabra que concierne a la autovaloración que uno se hace de sí mismo. De ahí lo que se escribe por delante de la palabra “estima”.Dije “muy venido a menos”, refiriéndome a su autoestima, porque Carlos Roca, a quien en un artículo anterior le dije que nunca debió ser candidato, ha mostrado que se quiere poco, en verdad muy poco. Se ha dejado maltratar y se ha maltratado.¿Cómo es posible que habiendo visto como retiraron su candidatura, una que el aludido aduce que se sustentaba en la decisión de las "bases", cosa que resulta discutible, haya aceptado el encargo de Coordinador de la Campaña de las Municipales en Lima? No se entiende.A no ser, justamente, que mi compañero Carlos Roca Cáceres tenga un serio problema con su autoestima. Ya que por lo visto es capaz de aceptar cualquier vejación sin decir absolutamente nada. Nada, así como se lee. Que no venga a decir mi compañero Roca que este encargo lo acepta porque el APRA se lo pide. No, eso no se ajustaría a la verdad. En el APRA, en la que muchos de nosotros nos formamos y crecimos, se nos enseñó, con muchos ejemplos, lo que es la dignidad. Lo que significa ser digno ante la adversidad. El APRA no le pide a nadie que se humille. Muy por el contrario.Habiendo dicho esto, creo pertinente mencionar que mi compañero Carlos Roca, además del problema de la baja autoestima que muestra, podría estar pensando que como Coordinador de la Campaña Municipal podría ganar alguito manteniendo su relación con lo que él llama "bases" en el partido. En verdad, le sugiero que no piense eso. Las “bases” que no lo eligieron recordarán siempre que en los sondeos de opinión su porcentaje no superaba el 1 por ciento. Las bases quieren otro tipo de candidatos, uno que muestre otra actitud en la política. Algo que mi compañero debe, como muchos otros, tomar en cuenta.EL CAMINANTE