
El Departamento de Estado acusa a Irán y Cuba de ser los mayores patrocinadores del terroristmo, y a Venezuela y Bolivia de no colaborar en esta materia. Cuba ha reaccionado con indignación y pide su exclusión de la lista, mientras que Bolivia acusa a Estados Unidos de buscar un pretexto para apropiarse de los recursos de la región.
Estados Unidos ha vuelto a publicar su polémica lista de países que patrocinan el terrorismo y de los que no colaboran contra él, según sus propios criterios y sus propias observaciones. El país que entra en esta lista negra es excluido de cualquier vínculo comercial con Estados Unidos. En esa lista vuelve a estar Irán, Cuba, Sudán y Siria, pero el informe también acusa a países como Venezuela y Bolivia de no colaborar contra los grupos terroristas.
El Departamento de Estado divulgó el jueves el informe que anualmente envía al Congreso sobre lo que considera las actividades terroristas en todo el mundo. El documento califica como "patrocinadores del terrorismo" a los países que, según Washington, "dan apoyo crucial a los grupos terroristas sin Estado". De Cuba dice que “ya no apoya la lucha armada en América Latina” pero “proporciona refugio físico y apoyo ideológico” a grupos designados como terroristas por Estados Unidos, refiriéndose a las FARC o ETA. Del mismo modo, a veces los argumentos son un tanto peregrinos: "El gobierno cubano y los medios oficiales han condenado los actos de terrorismo de Al Qaeda y sus afiliados, pero al mismo tiempo sigue criticando el enfoque de Estados Unidos en el combate contra el terrorismo internacional", dice el informe. No estar de acuerdo con Estados Unidos resta puntos para salir de esta lista. El gobierno de La Habana reaccionó de inmediato y rechazó "categóricamente" su mención una vez más en la lista de países "patrocinadores del terrorismo" y exigió su "inmediata exclusión" del documento. Washington señala sobre todo al gobierno de Teherán, a quien acusa de dar un espaldarazo a los extremistas de la región, una acción "que ha tenido un impacto directo sobre los esfuerzos internacionales para promover la paz; ha amenazado la estabilidad económica en el Golfo; ha puesto en peligro la frágil paz en el sur de Líbano y ha socavado la crecimiento de la democracia"...
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