
En 2008, científicos de la Universidad de Londres develaron que la red del cerebro que se activa al odiar es casi idéntica a la que se activa por el amor. Es decir, el amor y el odio tienen áreas comunes en el cerebro.
Pero si las discusiones conyugales responden a una cadena de sucesos bioquímicos más que a desencuentros amorosos, ¿habría alguna píldora que apaciguara nuestros humos?
Eduardo Calixto González, jefe de Neurobiología del Instituto Nacional de Psiquiatría, explica cuáles son las áreas del cerebro que entran en acción durante una pelea.
“Por una parte, la corteza prefrontal, que intenta inhibirse, y por otra, el sistema límbico, más emocional e impulsivo. La primera aporta el lenguaje, la lógica y las reglas sociales o incluso religiosas, intentando así frenar los excesos de la dopamina que, en sus picos más altos, podría convertir una disputa en auténtica batalla campal”, comenta el experto.
Sin embargo, la posibilidad de una píldora es, según el neurólogo, más una esperanza que una perspectiva cercana, pues “habría que dar con una combinación de fármacos que no produzca los efectos catastróficos que se han encontrado hasta ahora”.
CNN MEXICO