
En la pre conferencia para Cancún faltaron posiciones comunes para avanzar en la batalla contra la amenaza del cambio climático. Además, hubo un retroceso respecto de los avances de Copenhagen. Frustración entre los delegados y reclamos a los países ricos.
El objetivo de llegar a Cancún con una serie de acuerdos que permita avanzar en medidas para proteger el planeta contra los efectos de los cambios climáticos y la contaminación parece cada vez más lejos. Para la mayoría de sus participantes, la conferencia de la ONU realizada en Bonn solo fue un retroceso.
Un texto-acuerdo de 17 páginas fue varias veces enmendado, y llevado a 34 páginas con nuevas propuestas agregadas y algunas viejas demandas que resucitaron, como políticas relacionadas a las consecuencias de la agricultura a gran escala y las herramientas para avanzar hacia mecanismos de bajas emisiones.
También hubo muchas quejas por abrir discusiones que ya parecían cerradas. Pero lo más llamativo fue que quienes acusaban lo hacían hacia el vacío, sin dar precisiones, y los supuestamente aludidos sólo se mostraban contrariados por la falta de avances, como si no tuvieran nada que ver con ejecutar las políticas que se les reclaman.
Entre los desacuerdos se han sumado el origen y destino del financiamiento. En Copenhagen se fijaron objetivos de largo plazo por 100 mil millones de dólares hasta 2020 para luchar contras las consecuencias del cambio climático y de corto plazo por 10 mil, de aquí a dos años, para ayudar a los países en vías de desarrollo. Sin embargo Jonathan Pershing, el delegado norteamericano se mostró incómodo con las cifras y acusó a ciertos países –también sin nombrarlos- de acomodar los números sin tener en cuenta datos de la realidad. También dijo que “las discusiones están demasiado focalizadas en los países ricos, y no en todos los países”...
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