
Moscú.- Moscú no respira. El humo de los incendios forestales que rodean la capital rusa ahoga a sus habitantes, invitados por las autoridades a utilizar mascarillas, no salir a la calle y no abrir las ventanas. "El nivel de contaminación es muy alto", indicó el Departamento de Sanidad de la ciudad, señalando que la concentración de sustancias nocivas en la atmósfera supera en hasta 4,4 veces los niveles máximos permitidos.
Más gráfica la descripción del diario 'Tvoï Den': "A causa del calor, Moscú se ha convertido en un volcán infernal que vomita toneladas de sustancias peligrosas sobre su población". Y es que las temperaturas en la capital rusa rondan los 40 grados, en el verano más caluroso desde que se tienen registros, hace 130 años.
Hoy muy pocas personas se aventuraban por las calles de la ciudad, muchas de ellas con mascarillas, otras cubriendo sus rostros con pañuelos. El humo -que irrita los ojos y las gargantas de los moscovitas y limita la visibilidad a pocos centenares de metros- ha llegado hasta los túneles de la red de transporte suburbana, donde hasta hace poco aún se respiraba.
Por El Mundo