
EL APRA EN SU ENCRUCIJADA
Luís Alberto Salgado
Seamos claros. Seamos directos. Y pido a los apristas que seamos conscientes de la grave situación. Lo ocurrido con el c. Jesús Guzmán, a quien reitero mi total solidaridad y fraternidad, no es un caso esporádico. No sólo es un agravio y ofensa más a un aprista digno y de estirpe, es también la reiteración y la evidencia de un patrón de conducta malsano y delictivo que se viene perpetrando contra miles de apristas en todo el Perú.
Ese "click" infame y traicionero, que excluyó, en silencio, del padrón del Partido al c. Guzmán, que alguna mano cobarde ejecutó por orden de un dirigente usurpador de la Secretaría General del APRA, es la reproducción de un modus operandi que viene hundiendo y destruyendo al Partido de Víctor Raúl Haya de la Torre. Forma parte de una metodología fascista, sistemática y deliberada, de exclusión de miles de compañeros y compañeras "incómodos" en todo el país, y que, a pesar de ello, no ha logrado impedir que en muchos lugares de Lima y Regiones del país hayan sido elegidas nuevas dirigencias dignas y consecuentes, a las cuales ahora se pretende condicionar o utilizar con el fin de seguir manteniendo el control del Partido en el más alto nivel dirigencial, todo el tiempo que les sea posible?..si los apristas los dejamos. En este esquema el Congreso partidario y la elección del CEN con "un aprista, un voto", que exigen muchos css., están simplemente, de más.
Convenzámonos compañeros, porque así nos lo autorizan el sentido común y las evidencias incontrastables en todo el territorio nacional, que esta gente que se aferra al poder ilegal y abusivo en el Partido ha sido puesta allí para hacer, precisamente, lo que viene haciendo, carecen absolutamente de escrúpulos, sin problema alguno se conducen con cinismo y mienten habitualmente con toda naturalidad. Para ello, siguen utilizando, aún, la buena fe de algunos compañeros que se resisten a aceptar lo que objetivamente constatan sus sentidos y su inteligencia.
Esta crisis integral, profunda y sin precedentes del Partido de Haya de la Torre está tocando fondo y, como ya señalé en el "Manifiesto a los apristas", nos vamos acercando al momento de tomar decisiones importantes, difíciles pero inevitables, si queremos recuperar un Partido institucional, recuperar nuestra democracia interna y, a partir de esa nueva realidad de recuperación del aprismo histórico, reencontrarnos con los pueblos del Perú en la costa, en la sierra y en la selva, que hoy nos miran distantes, con recelo y hasta con rencor.
Pero cometeríamos otro grave error si redujéramos o limitáramos lo que está pasando a un plano estrictamente partidario. Si creyéramos, por ejemplo, que la indiferencia o maltrato a nuestros jóvenes y a la JAP en general, fuera fruto sólo del capricho de algunos dirigentes mediocres o de su vena autoritaria y abusiva. Es eso pero es más que eso, compañeros.
Un análisis sereno y reflexivo, y que coincide con la convicción de muchos compañeros en todo el país - tal como pude comprobar en las nueve Regiones que visité de febrero a agosto del 2009, y en muchos distritos de Lima -, nos hará concluir que nada de esto sería posible si no fuera con el conocimiento y autorización del más alto nivel directivo o de "liderazgo" del Partido. Me refiero sin ambages y de manera directa al c. Alan García, quien hasta hoy ocupa el puesto de presidente del Partido, según una modificación estatutaria hecha hace algunos años.
Pero el problema es que el c. García no asume la responsabilidad central que indudablemente tiene en todo esto y pretende no darse por enterado e inclusive ha llegado a sostener: "cuando yo regrese al Partido en el año 2011" (Villa Mercedes, 2.8.09), como si alguna decisión importante en el APRA o "estrategia" partidaria se tomara sin su conocimiento y consentimiento. Como si Alan García no citara periódicamente a la Dirección Nacional de Política en el mismo Palacio de Gobierno, como es públicamente conocido. Por eso, afirmar que el c. García no está en control total del Partido es, sencillamente, un insulto a la inteligencia de la militancia.
Es en razón de lo anterior que afirmo que la más grave crisis de nuestra historia partidaria, situación que llega a nivel de las náuseas, por el bajísimo nivel ético y moral de los actuales dirigentes, tiene estrecha relación, poderoso vínculo y determinante causalidad con las decisiones y políticas de Estado que, en nombre del APRA y de todos los apristas se vienen tomando desde el gobierno mismo, como si en algún momento nos hubieran consultado a todos los apristas.
Es vital que detectemos esta conexión, este aferrarse al control del Partido, con las políticas extremistas neoliberales, o de extrema derecha, que se vienen aplicando, con el salario mínimo vital de 550 soles congelado hasta hoy, con el sistema de "services" que minan la vida y la salud de millones de jóvenes, con la inexistente política de promoción del agro, con la reforma tributaria que nunca se produjo y que fue prometida, con el pésimo tratamiento de las relaciones con los pueblos amazónicos y andinos para entregar tierras a negocios petroleros, mineros, gasíferos y forestales, con la reforma educativa que tampoco se produjo y con los intentos de acallar a la oposición con legislación que precisamente el APRA en el pasado denunció como draconiana y abusiva. ¿Alguien habló de desviación ideológica o de traición?
Pero también existe una conexión del APRA en severa crisis con la alianza aberrante con el fujimorismo, la expresión política de una organización criminal y que se entrelaza con una falta de deslinde con la corrupción de antes y la de ahora. Y que ha tenido una de sus expresiones más notorias y vergonzosas en el tema de los petroaudios con sus "faenones". ¿Alguien habló de dañar la imagen del Partido?
Deseo dirigir unas palabras a cada uno de los css. que hoy trabajan en la administración pública, si ingresaron en el actual gobierno: ello no implica sumisión ni compromiso con NADIE, pues todos, desde el inquilino de Palacio hasta el más modesto empleado aprista en cualquier entidad estatal le deben ese puesto de trabajo a Víctor Raúl Haya de la Torre y al Partido que él creó.
Por eso, a quienes hemos anunciado nuestra decisión de postular a la Secretaría General del APRA, y que no somos de la "línea oficial" ni "oficiosa", ni estamos dispuestos a aceptar sumisamente cualquier imposición, como el c. Jesús Guzmán o quien esto escribe se nos "excluye" o se nos "expulsa en proceso sumarísimo" en lo que para muchos se va revelando como un acto de temor y desesperación frente a la fuerte corriente nacional de reivindicación aprista que va tomando cuerpo en todo el país. El peor enemigo de esta gente es la dignidad de los apristas.
Honestamente compañeros, no sé cuál será el destino del APRA. Hay planteamientos y sugerencias para tomar decisiones drásticas y terminales, como los que recibí de css. de Cajamarca el 24 de mayo último, o de css. de Huánuco algunos días después, similares a los que he venido recibiendo en semanas ulteriores, y que supondrían un elevado nivel de consenso y coordinación. Pero de lo que sí estoy seguro es que los apristas auténticos, los adultos y los jóvenes, los apristas que quieren realmente un Partido y un país donde la decencia y la fraternidad no sean sólo palabras escogidas para decirlas en un discurso, tendrán que tomar, a corto o mediano plazo una decisión de cambio de rumbo fundamental, si no queremos terminar de una vez por todas con el Partido que nos dejaron Víctor Raúl y nuestros hermanos mayores. Esa sí sería la traición final.
Lima, 19 de agosto, 2009
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