
Este martes estival hay que usar un potente microscopio para notar la presencia de noticias de América Latina en la prensa europea, jaqueada por las vacaciones, los incendios en Rusia y las historias livianas a las orillas del mar.
Sin embargo, para estar a tono, es Brasil, donde es verano casi todo el año, quien consigue colarse en las páginas económicas gracias a un megaproyecto de tren de alta velocidad. El periódico económico Les Echos, de Francia, le dedica media página a una noticia de alto impacto si se tiene en cuenta que Brasil siempre ha invertido más en aviación y carreteras que en trenes, y mucho menos para modernizarlos. “EL TGV brasileño está virtualmente sobre rieles”, afirma el diario, “sin embargo, no es seguro que llegue a buen destino”.
Más de media docena de compañías europeas y asiáticas se queman las pestañas por estos días para estudiar los requerimientos para unir las dos megalópolis brasileñas, Rio de Janeiro con San Pablo, en una hora y media. La compañía estatal de ferrocarriles de Francia -la SNCF- y el gigante industrial Alstom corren para entregar su pliego antes de noviembre y ver si se traen para Europa el contrato de 15.000 millones de euros y una concesión por 40 años. Sin embargo, según el diario, las perspectivas para las empresas francesas -con mejor tecnología- saldrían perdiendo ante las asiáticas, que prestarían el servicio más barato y se acercarían a brindar el viaje por la tarifa sugerida por Brasil: unos 100 dólares.
En Rio precisamente, tendrá mucho que opinar Sergio Cabral Filho, su alcalde, quien según El Mundo de España, ha desatado una ola de resentimiento al divulgarse la cantidad de dinero que piensa gastarse hasta el día de las elecciones donde buscará renovar su mandato. En una campaña de tres meses se gastará casi 15 millones de dólares mientras por otro lado la población reclama que se terminen de arreglar los desastres causados por las lluvias de abril...
Leer más en rfi