
La saga de los diamantes de Taylor sigue atrayendo miradas gracias al testimonio de Mia Farrow, la ex mujer de Woody Allen quien ayer en La Haya enterró aún más a Naomi Campbell, quien la semana fue demasiado vaga en relación al polémico regalo.
En el caso de la prensa, el papel del británico The Guardian ha resultado curioso, y no solamente a la hora de informar, sino al momento de ser parte misma del testimonio de la Farrow. Ella dijo que usó material de The Guardian para subir a su blog y ayudar a tomar conciencia y difundir información acerca del affaire de los “diamantes de sangre” y sobre la declaración de la propia Campbell durante el juicio.
Este martes, el diario le presta más atención al proceso de Taylor que al del detenido más joven de Guantánamo, que comienza hoy-. The Guardian, en la primera fila de la sala de audiencias de La Haya, cuenta que cuando el tribunal le preguntó a Farrow si confirmaba lo que había trascendido sobre quién era el autor del brillante regalo, la ex actriz y militante de los derechos humanos no dejó lugar a dudas: “Naomi Campbell dijo que los diamantes venían de Taylor”.
Mientras tanto, en Francia, en momentos en que asoma el mes de Ramadán, Libération le dedica la portada, pero Le Monde prefiere destacar un impacto en el mundo cristiano y, también desde la tapa, anuncia un artículo que afirma que las congregaciones religiosas en el país “envejecen” y que “a duras penas pueden atraer a los jóvenes católicos”. Las congregaciones religiosas -sumadas las de hombres y mujeres- se han reducido un tercio en los últimos 10 años y en 2010 la cantidad de ordenaciones -83- ha sido históricamente baja, según el diario. ¿La explicación? La evolución sociológica de la sociedad francesa, la disminución de familias católicas, el desprecio por un estilo de vida radical –celibato, castidad, retiro, pobreza- y una mirada más crítica sobre una institución anacrónica. La explicación de Florence de la Villeon, de la Conferencia de Religiosos de Francia, echa más luz sobre la declinación de la vida en los conventos. “Hoy no hace falta ser cura o monja para hacer trabajo humanitario, lo que históricamente comprometía a los religiosos”...
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