
Más de 1.200 civiles han muerto, víctimas de la violencia en Afganistán, entre ellos diez trabajadores humanitarios, en la primera mitad del 2010, según un informe que publica este martes la organización de Naciones Unidas. Las ONG (Organizaciones no gubernamentales) ponen en tela de juicio sus dispositivos de seguridad, aunque afirman que no renunciarán a su acción humanitaria.
El informe de la ONU indica un incremento del 25% de muertes con respecto al 2009 y señala que los insurrectos matan siete veces más que las fuerzas internacionales y afganas. La primera causa de mortandad son las bombas artesanales y los atentados suicidas de los grupos terroristas talibanes.
La ONU se inquieta del incremento de 136% de las violencias en las zonas del noreste, que eran consideradas hasta ahora como una zona estable. Los bombardeos y los “errores” militares de las fueras de intervención son la causa de una tercera parte de las víctimas civiles en el país. Las pérdidas militares se han incrementado. Desde el comienzo del año 426 soldados extranjeros han perdido la vida en Afganistán.
La muerte de diez trabajadores humanitarios en el norte de Afganistán, ocho occidentales y dos afganos, ha provocado tensión y polémica sobre las normas de seguridad en torno a la acción humanitaria. Aunque los talibanes se atribuyeron la paternidad de los diez asesinatos, las autoridades afganas y militares no descartan que se trate de un delito de derecho común, en esa zona en la que abunda el tráfico de drogas.
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