
La intención del secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, es reducir el gasto burocrático para poder soportar la inversión militar en Irak y Afganistán. Se trata de ahorrar unos 100.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Un 10% menos de contratos anuales, 200 altos cargos suprimidos y la desaparición de toda una unidad, serán las tijeras que recorten el grosor de los muros del Pentágono en un plazo de cinco años.
Los radares del Pentágono, uno de los símbolos del poder militar de Estados Unidos, acaban de localizar un sujeto no identificado hasta ahora dentro de sus flamantes instalaciones: la crisis económica. El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, anunció en la madrugada del martes que reducirá su gasto en 100.000 millones de dólares durante los próximos cinco años.
A partir de ahora, los funcionarios que caminen por sus secretos pasillos pueden encontrarlos mucho más solitarios de lo que hasta ahora hayan conocido. Para conseguir reducir el gasto, Gates reducirá los contratos militares un 10% en tres años, congelará el número de trabajadores en la Secretaría de Defensa y suprimirá unos 200 cargos de funcionarios civiles, generales y almirantes.
No sólo eso, desaparecerá toda una unidad militar: los 5.800 miembros del Comando de Operaciones Conjuntas (JFCOM, en sus siglas en inglés), ubicado en Virginia y cuya misión es coordinar a soldados de cuerpos distintos, pueden ir buscando un nuevo empleo. Costaban 240 millones de dólares.
No por rumoreado, el recorte es menos sorprendente. El tijeretazo presupuestario para 2011 presentado en conjunto para toda la administración estadounidense no afectó al Pentágono, cuyo presupuesto es de 700.000 millones de dólares, o, lo que es lo mismo, el 40% del presupuesto militar del resto del planeta junto...
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