
Los militares perdieron la vida al intentar detener las llamas en un centro nuclear de Sarov. Las llamas han devastado 750.000 hectáreas en el país. 52 personas han muerto por los incendios y unas 700 por la ola de calor. Rusia aún no ha ganado la batalla: 174.035 hectáreas siguen en llamas.
La marea de incendios que sacude Rusia se ha cobrado dos nuevas víctimas: dos miembros de las fuerzas armadas. No son simplemente dos muertes más para Rusia dentro de las 52 provocadas por el fuego o los 700 por la ola de calor. Trataban de evitar que las llamas alcanzara uno de los objetivos prioritarios del presidente Dimitri Medvedev: proteger el mayor centro de investigación nuclear de Rusia, ubicado en Sarov, en la región central de Nizhni Novgorod, donde se construyó la primera bomba nuclear soviética. El presidente ruso advirtió que rodarían cabezas si las llamas alcanzaban los centros nucleares del país. En este contexto, no es el único centro nuclear amenazado. En el pueblo de Snezhinsk, en los Urales, las llamas se acercan peligrosamente a otro de los principales centros de investigación nuclear. "Un árbol en llamas cayó sobre el soldado. Murió de traumatismo cerebral cuando iba de camino al hospital", dijo el portavoz del ministerio de Defensa, citado por la agencia de noticias Interfax...
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