
Alphonse Capone fue el indiscutible jefe del hampa en la ciudad de Chicago desde 1920 hasta 1933.
Para lograr ello, tenía en planilla a la mitad de los policías, al alcalde y al fiscal.
Descendiente de napolitanos, nunca abrió una cuenta bancaria o adquirió propiedades a su propio nombre, no endosaba cheque alguno, no firmaba recibos y pagaba todas sus compras con dinero en efectivo.
Sus enemigos no pudieron detenerlo por los múltiples asesinatos, robos, extorsión, administración de lenocinios, casinos clandestinos y fabricación y venta de cerveza y whisky en plena prohibición.
La policía y el fiscal se encargaban de archivar los casos por falta de pruebas.
Los testigos presenciales de las ejecuciones a plena luz del día no declaraban lo que habían visto por miedo a represalias.
Finalmente, Capone fue apresado en la isla de Alcatraz por evasión de impuestos. Los testaferros se apropiaron de sus bienes y su esposa Mae y su hijo Sonny sobrevivieron con limitaciones económicas.
Alex Kouri es el indiscutible nuevo rico del Callao en los últimos 20 años.
El general Bruno Benedetti demostró al país como la policía del primer puerto recibe dinero del secretario de Kouri, Felix Moreno.
Cuando el periodismo revelo que el hermano y el abogado de Alex compraron irregularmente terrenos en Ventanilla, Kouri retó a sus adversarios a que lo denuncien penalmente.
Cuando la Contraloría señaló que el gobierno regional importó equipos sobrevaluados para el Hospital Daniel Carrión, Kouri desafió a sus críticos a que lo denuncien ante la Fiscalia.
¿Quién va a perder el tiempo ante la policía o el ministerio público en el Callao si sabemos de que pie cojean?
Imitando a los mafiosos, Kouri no posee propiedades a su nombre ni cuentas bancarias.
Afortunadamente, no hay mal que dure cien años. Este 3 de octubre, con la derrota del corrupto en las urnas, aparecerán los testigos que colaborarán con meterlo a la cárcel.