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Viernes 21 de agosto 2009

EL PODER SEGÚN EL APRA

El poder es un concepto polisémico para el Apra, partido cuya capacidad de acción ha sido cuestionada y al que algunos señalan a puertas de un cambio generacional que podría modificarlo.
Viernes 21 de agosto 2009

¿Cómo se entiende, cómo se ejerce y cómo se reparte el poder al interior del Partido Aprista Peruano?

 

Por Héctor Collantes

 

"En América Latina la cuestión esencial es la cuestión del poder. Sólo a través de él pueden alcanzarse objetivos como la meta continental" es la frase ­?en realidad, leninista? que Mauricio Mulder, secretario general del Partido Aprista Peruano (PAP), recuerda para explicar lo que Víctor Raúl Haya de la Torre decía sobre el poder en El Antiimperialismo y el Apra. Pero para el ex parlamentario Héctor Vargas Haya, el motivo de la obtención del poder ha dejado de ser el de antes, pues el PAP se ha divorciado del aprismo; según él, carece de cuadros, de plan de gobierno y de un Gran Proyecto Nacional. "Gobierna al cálculo, de acuerdo con cómo soplan los vientos" indica el ex diputado aprista, en cuya opinión el PAP ha dejado de ser la escuela de civismo, de educación y de cultura que era antes.

 

Sucede que repensar lo que significa definirse como un partido "popular, revolucionario y antiimperialista" son tareas que Mauricio Mulder reconoce como de actual revisión dentro del Apra. "Las acusaciones de derechización nos duelen pero no sorprenden", dice el congresista al recordar que menciones similares ha recibo el PAP desde tiempos de José Carlos Mariátegui. Para él, el líder político era el intérprete de la realidad que transmitía a una masa pobremente informada por rumores o por algunos libros en el caso de los de alto nivel intelectual. Pero el flujo de una información más horizontal modifica este paradigma. Ahora surge poder desde grupos impensados: un ejemplo extremo sería el fortalecimiento de Silvio Berlusconi en Italia con el apoyo de los tifosi del AC Milán.

 

Dentro del PAP, la aparición de nuevos grupos y el acceso a la información comienzan a modificar el tradicional mecanismo de toma de decisiones dentro de las asambleas del partido. Antes había gente que representaba a grupos definidos que emitía mensajes que permanecían estables hasta la realización de la asamblea siguiente. Ahora, llegan a mencionarse 40 ó 50 "grupos de Internet" como representantes con voz dentro de estas asambleas, aunque su tamaño y representatividad sean desconocidos y su mensaje siga cambiando de postura una vez terminada la reunión. Así, para Mulder, el poder antes era mucho más secreto, contundente y efectivo, pero ahora está sometido a presiones que lo obligan a ser transparente y más negociador.

 

Desde fuera del partido, el analista político Fernando Rospigliosi opina que para el PAP el poder pasa por el copamiento del Estado, del gobierno central y también de los gobiernos locales y regionales, amparado en los múltiples nombramientos de miembros del partido a cargos públicos. Al respecto, a Vargas Haya no le parece mal que exista tal vocación por colocar a los allegados en cargos públicos, pues así el partido gobernante aplica sus postulados con su disciplina y mística. "Cada vez que se nombra a un aprista en algún cargo público se habla de copamiento", responde Mulder, quien considera que existe una visión de "ghetto" para el Apra entre quienes lo acusan de copamiento.

 

Aunque todavía existen sectores dentro del PAP para los que todos los ministros deberían provenir del partido, para Mulder el partido de la estrella está actualmente realizando un ejercicio democrático que ya le tocaba hacer al dar espacio a los sectores tecnocráticos en el gobierno, en tiempos en que ya no existen 400 empresas públicas en el Perú y los retos son diferentes a los de hace 20 años. No obstante, en promedio, los funcionarios apristas no habrían sido ni muy eficientes ni muy transparentes, de acuerdo con el analista político Carlos Basombrío. Para él, la gestión pública de los independientes ha sido mejor, y el pertenecer al partido no les trajo tantas ventajas comparativas a los apristas elegidos ministros como sí lo reportó permanecer leales a las visiones del gobierno.

 

 

 

 

El poder del Apra

 

Otra cuestión que vale la pena destacar es la de la efectividad en el ejercicio del poder. En opinión de Rospigliosi, el Apra de ahora pudo haber hecho mucho más que lo demostrado porque controla ("absolutamente") el gobierno, el Congreso ("casi absolutamente, comprando congresistas"), y tiene influencia decisiva en el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional. Todo ello, coadyuvado por la ausencia de una oposición política como tal, y descontando a la violenta y desorganizada oposición callejera.

 

Pero para Mulder, la realidad es que el Apra tiene menos poder que el que se le atribuye. "Quienes dicen lo contrario no han hecho un análisis adecuado de todas las transformaciones a las que se está sometiendo el poder", responde Mulder sobre la base de la emergencia de nuevos grupos. Añade como explicación la poca presencia aprista en los gobiernos regionales, donde el PAP tiene sólo dos representantes.

 

Pero si la posesión del poder formal en varias esferas es una realidad, cabe preguntarse si el Apra ha sido un interlocutor político válido. "Está tan dividido en cada localidad como en el nivel nacional", dice al respecto Carlos Basombrío, para quien las nociones de mando del partido en Palacio no necesariamente reflejan a sus organismos de base. "No parece haber una cadena de transmisión dura entre ellos", agrega el analista.

 

La falta de avances en la reforma del Estado es lo que parece levantar más dudas respecto de la efectividad relativa del Apra. Para Rospigliosi, esto se debe a que los miembros del partido no entienden ni les interesa una reforma como ésa, que probablemente se concentraría contra una corrupción que podría ser funcional a los intereses de varios. En esa línea, Vargas Haya llega a llamar al presidente Alan García "sepulturero del Apra" al recordar que el mandatario repitió cierta vez ?en referencia a los apristas que incurrieron en infracciones- que "el aprismo no es un coro de ángeles", como tratando de justificar corruptelas.

 

"No hay una política descentralizadora. Se ha puesto en marcha un centralismo itinerante que se acentúa llevando al Consejo de Ministros a sesionar en las regiones", dice Vargas Haya. Mulder también está opuesto a que el proceso actual de descentralización continúe: advierte que de seguirse en el ritmo actual, el país podría llegar a un federalismo -al que el Apra se opone por definición?. Y en su opinión, es necesario recolocar a las personas que dirigen los procesos descentralizadores, pues se habían creado centralismos internos; aceptar la segunda vuelta en las elecciones regionales con una modificación del consejo regional para volverlo una asamblea con un representante por provincia podría ser una opción.

 

"El entendimiento con las localidades es una señal de los tiempos", indica Mulder. Parece entonces que una ideología centralmente construida habría encontrado su más difícil prueba en las oficinas regionales. ¿Acaso los mecanismos de representación dentro del partido de la estrella están desfasados?

 

 

El poder en el Apra

 

La prensa cubrió con gran interés lo que parecía ser un recambio generacional en el interior del Apra en la figura de Omar Quezada (actual director de Cofopri), Javier Barreda (actual viceministro de Desarrollo Social), Nidia Vílchez (actual ministra de Desarrollo Social) y otros "compañeros"en las elecciones internas del PAP. Pero a los analistas consultados esto no les parece posible, pues no reconocen un mensaje distinto de parte de los llamados "cuarentones". Y pareciera que no existe: Quezada no ofreció respuesta alguna cuando se intentó conversar con él para este artículo.

 

"Quienes conduzcan el Apra deberán demostrar que el partido supo adaptarse a estos cambios en el poder como un instrumento social que vincule a liderazgos nacientes y junte sus demandas específicas bajo conceptos totalizadores como la justicia social", señala Mulder. Para él, las discusiones actuales dentro del Apra se asemejan a las del Partido de los Trabajadores brasileño, en el que empiezan a ganar atención las demandas sindicales por encima de las empresariales; o el Partido Socialista chileno, pero sin corrientes de pensamiento establecidas dentro del mismo. De hecho, en el Apra se considera poco ortodoxo aceptar la existencia de corrientes. ¿Las discusiones actuales en el seno del partido de la estrella tienen ese calibre? No lo parece. Para Mulder, esos seis a ocho miembros del partido así identificados no representan corriente ni debate interno: "Lo suyo es muy coyuntural y demasiado específico en términos electorales internos", concluye el congresista.

 

Ocurre que es Alan García quien todavía le da viabilidad política al Apra. Resulta revelador en ese sentido que la Encuesta del Poder de este año destaque entre quienes el Presidente debería dejar de escuchar a varios militantes apristas. Es que el PAP está más vinculado a Alan García que nunca.

 

Mientras haya una diferencia tan grande entre el atractivo electoral de García y los otros miembros apristas, el Apra como tal seguirá débil. A juicio de Basombrío, Mercedes Cabanillas crecía en su atractivo electoral con la alta aprobación en el Congreso y como ministra hasta el problema de Bagua. Es similar a lo que pasó con Del Castillo y los petroaudios. "No veo que el Apra se vuelva un partido menos personalizado", resume el analista, quien también juzga revelador lo que pasó con Luis Alberto Salgado, quien a inicios del año encabezaba una lista para alcanzar la secretaría general del PAP y terminó separado del partido. De hecho, se dice que García nunca habría gustado de los cuestionamientos sobre derechos humanos en las matanzas de los penales hechas durante la vida profesional de Salgado.

Como señala Rospigliosi, en el primer gobierno de García había un contrapeso ?pequeño pero real? en la figura de Luis Alberto Sánchez o de Armando Villanueva. Pero ahora eso no existe. Aunque se vincule a los "cuarentones" con la figura de Armando Villanueva, para Rospigliosi, Quezada sólo obtuvo importancia gracias al apoyo de García y en virtud de la supuesta intención de éste de frenar a Jorge del Castillo.

 

Al respecto, Basombrío añade que es errado manifestar que existe un enfrentamiento generacional en la figura de los "cuarentones". De hecho, sí existen vínculos entre miembros antiguos y otros más jóvenes del partido. "La actual no es una disputa generacional, aunque sí existen rivalidades enormes, pues gran parte de las denuncias por corrupción a los apristas es hecha por ellos mismos", destaca el analista. De ese modo, existen rivalidades como la que suele invocarse entre Del Castillo y Mulder ?o la menos comentada, entre estos dos (por separado) y Cabanillas?, pero todo ello se da porque el Apra tiene la virtud y dificultad de ser un partido político en el que se refleja el funcionamiento común de éstos en todo el mundo ?"a diferencia de la rapiña que era Perú Posible" acota Basombrío-.

 

Ciertamente, los enfrentamientos actuales se diferencian de otras luchas internas anteriores, como aquella entre Armando Villanueva y Andrés Townsend que dividió al partido poco después de la muerte de Haya de la Torre. Claro, dicha confrontación se habría dado por una búsqueda natural de liderazgo que se habría zanjado con la presencia del actual presidente. Y quizá Alan García sea el líder actual que no esté buscando a un "delfín" que lo suceda, sino más bien a un senescal que lo resguarde hasta su posible retorno en el Bicentenario de la República.

 

Fuente: Perú Económico

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