
Consideradas las tres grandes de la economía norteamericana, las casi míticas automotrices General Motors, Ford y Chrysler simbolizan como ninguna otra organización la gravedad de la actual crisis financiera y su impacto en los sectores productivos en la primera potencia mundial tal y como en sus mejores momentos han personificado su solidez y presencia mundial el imaginario colectivo de buena parte de la población mundial.
De lo anteriormente señalado se desprende la importancia que tiene la rápida aplicación del salvataje que estas tres empresas han solicitado al gobierno norteamericano un estimado de 25,000 millones de dólares para hacer frente a sus problemas de liquidez. La demora de este estimulo por parte del legislativo estadounidense se enmarca en el medio de una crisis de confianza que ha provocado que las acciones de América Móvil (AM) se coticen hasta diez veces más que las de GM y Ford pese a las enormes diferencias en cuanto a ventas durante el último año; por ejemplo las ventas anuales de América Móvil alcanzaron los 28,512 mdd en 2007, frente a los 182,347 mdd de GM y de los 172,468 mdd de Ford.
La caída de estas empresas responsables del 10% del producto bruto interno arrastraría consigo la pérdida de un estimado de 3 millones de empleos con el consiguiente desembolso de los subsidios para los parados. Ello a su vez tendría una incidencia terriblemente negativa en otros sectores de la economía yanqui y en el resto del mundo.
La reticencia del Congreso norteamericano a dar luz verde al paquete de ayuda a este sector crítico de su economía parece entre otros factores, obedecer al intento de poner fin a las altas prestaciones en sueldos, salarios y beneficios adicionales de trabajadores y altos ejecutivos de la industria automotor, reticentes todos ellos a perder sus privilegios y por otra parte existe también la inquietud por redefinir el tipo de vehículos hasta ahora vigentes en el mercado usano.
Los años de prosperidad se caracterizaron por el consumo de automóviles de gran tamaño y elevado consumo de hidrocarburos; en cambio ahora se estarían dando las condiciones para orientar la producción hacia vehículos más compactos y de menor consumo gasolinero. Podemos especular entonces los modelos híbridos y otros similares al ya clásico Smart for Two y el IQ de Toyota este último y hasta iniciativas similares al como el Project Better Place, tendrán cavidad en la reestructuración de la industria. Representantes del partido demócrata serian los más interesados en dar cabida a un modelo ecológico en la industria automotriz americana.
Paradojas de la vida. La terrible crisis financiera que estamos viviendo podría contribuir a hacer viable la sustitución de los actuales automóviles altamente contaminantes por vehículos mucho menos contaminantes y por ende a un medioambiente más saludable para todos
Por: Iván Budinich Castro