
Los deslizamientos de terrenos del fin de semana han dejado un saldo mucho más luctuoso que lo anunciado. En la jornada del miércoles, más de 400 cadáveres fueron encontrados, haciendo pasar el saldo provisorio de la catástrofe a 1.117 muertos. Una cifra que podría incrementarse en los próximos días ya que según las autoridades hay 627 desaparecidos, con ínfimas esperanzas de encontrar supervivientes.
La provincia china de Gansu es hoy una inmensa ruina y los socorristas no tienen casi ninguna esperanza de encontrar supervivientes, más de cuatrro días después que las avalanchas de lodo arrasaran buena parte de su territorio. Todo hace temer que el saldo final de la catástrofe se sitúe en torno a los 1.700 muertos. La prioridad ahora es evitar una nueva catástrofe ante la inminente llegada del tifún Dianmu, que ya barrió Corea del Sur y que es esperado en China el viernes 13 de agosto.
Para prevenir nuevos dramas, los habitantes instalados a proximidad del río Zhouqu han sido evacuados. Ingenieros y militares intentan consolidar un dique que se formó tras los deslizamientos de terreno del fin de semana. Los habitantes que podían refugiarse en casas de amigos o familiares ya lo hicieron. Pero aún quedan miles de personas que sobreviven en campamentos en espera de noticias de sus desaparecidos. La pestilencia es insoportable y los servicios sanitarios intentan prevenir la propagación de epidemias...
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