
El incendio de una reserva natural cercana a la central nuclear rusa de Sarov, 500 kilómetros al este de Moscú, sigue propagándose peligrosamente. La responsabilidad del poder político en la gestión de esta crisis está en tela de juicio, tal como ocurriera en anteriores catástrofes.
El comunicado de las autoridades rusas no precisa a qué distancia de las instalaciones nucleares se encuentran las llamas. En la región de Sarov, en donde viven 80.000 personas, los incendios se propagaron desde el pasado 3 de agosto. Unas 2.600 personas participan en las operaciones de socorro.
En Moscú, una tormenta con fuertes lluvias en la noche del jueves al viernes ha disipado el humo y la población respira mejor, aunque se espera un alza de la temperatura a 30° grados en los próximos días. A causa de los incendios y de la canícula, se han señalado 5.000 muertos más este año que en julio de 2009. Las autoridades de Moscú recusan en cambio que se haya multiplicado por dos el número de víctimas, como lo había indicado el departamento moscovita de sanidad...Leer más en rfi