
Hay nula sensatez y mucha majadería en la insistencia de conservar la candidatura para el sillón edil capitalino de Carlos Roca, esgrimida por un sector del Partido Aprista. Insistencia ahora avalada por la resolución del Jurado Electoral de Lima que declara improcedente la solicitud de retiro de la misma formulada por el personero legal del aprismo. Debemos reiterarlo: son múltiples las virtudes personales del candidato y su intachable fidelidad a la causa de Víctor Raúl Haya de la Torre. También que hubo gruesos errores en la dirección del PAP al proponerlo y hoy resulta traumático el expediente de retirarlo. Pero entre las virtudes de Roca no se halla un milímetro de estudio sólido respecto a la problemática municipal limeña, materia que en cambio ha demandado a sus principales contrincantes años o meses de experiencia y capacitación.Este es un primer punto válido para una época donde los partidos – sobre todos los que han sido gobierno – no pueden darse el lujo de improvisar aspirantes a la alcaldía. Su deber es prepararlos con anticipación e inmiscuirlos en los vericuetos comunales desde una junta vecinal hasta el ejercicio de una regiduría.No en vano el único aprista que pudo llegar a ser alcalde de Lima fue Jorge del Castillo, quien inició su carrera política como regidor de Barranco (1980-1983), elegido luego burgomaestre del mismo distrito (1984-1985), cargo del cual se apartó para desempeñarse como Prefecto de Lima en el primer gobierno de Alan García. En las elecciones municipales de 1986 del Castillo era la mejor carta que el PAP pudo exhibir y de esa manera se hizo del triunfo, si ponemos entre paréntesis la ventaja sólo atribuida a un balconazo presidencial.¿Conoce Roca más que Lourdes Flores (ex regidora), Alex Kouri (ex alcalde y presidente regional), Fernando Andrade (ex alcalde), Susana Villarán, Gonzalo Alegría o Luis Iberico (que están en campaña desde el año pasado) los temas municipales? ¿Tendría ventaja sobre ellos en un debate con argumentos políticos que superen la expectativa de los votantes por el día a día de la ciudad? Lo dudamos.Hay en cambio otros candidatos apristas distritales de Lima quienes – como en el caso de José Antonio Gordillo (alcalde de Breña), Néstor Walqui (Lince, ex regidor), Hiler Maizel (Barranco), entre otros – poseen formación garantizada.El otro punto desventajoso para Roca es la poca fidelidad de la estructura aprista limeña hacia los logros del gobierno de García. Logros que deberían ser ahora su Biblia porque los ciudadanos del futuro indagarán sobre lo tangible del ejercicio político de ese partido y no por la respetable aspiración de construir el Estado antiimperialista de 1930.El PAP queda dañado con los incidentes de Lima, quizás también a nivel nacional.