
Washington D.C.- Los cielos amenazantes se abrieron a tiempo para la llegada del Air Force One. En Panama City, el lugar predilecto de los Obama en el vapuleado Golfo de México, esperaban como agua de agosto su regreso.
"Las playas están limpias, seguras y abiertas", dijo el presidente nada más poner el pie en este populoso y familiar enclave turístico de Florida. "Esta es una de las razones por las que Michelle, Sasha y yo estamos aquí".
Veintisiete horas escasas pasarán los Obama (sin Malia) promoviendo el turismo local. No se descarta un baño familiar para la foto, ni tampoco una copiosa cena con gambas. "No son exactamente unas vacaciones", matizó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs. "Por si acaso, traeros el bañador"…
Nada más aterrizar, el presidente y la Primera Dama mantuvieron un encuentro con las "fuerzas vivas" y pudieron paladear los efectos devastadores en la pesca y en el turismo, al cabo de casi cuatro meses del vertido de BP que derramó 800 millones de litros de petróleo en aguas del Golfo.
Por El Mundo