
Decir que la mujer ha empezado a demostrar que nos lleva alguna ventaja puede parecer oportunista y extravagante. Sin embargo, esta es una convicción que me acompaña crecientemente durante las últimas décadas.
El dominio del hombre surgió merced a la violencia que empezó a generalizarse en alguna época de nuestra historia cuando unos pueblos, debido a circunstancias diversas, se tenían que enfrentar a otros. La duración de este dominio masculino, a pesar de que parece llenar toda la historia conocida, no ha sido tan extensa como la cantidad de siglos y milenios que el matriarcado imperó en nuestro planeta.
La mujer es la artífice del más grande descubrimiento de la historia de la humanidad, fue ella la que descubrió la agricultura y la ganadería catapultándonos hacia el mundo civilizado.
¿Qué circunstancias han concurrido para que durante las últimas décadas la mujer empiece a recuperar la posición, por lo menos de igualdad, que le toca en nuestra sociedad?
La violencia física de los enfrentamientos ha dado lugar a guerras teledirigidas que hacen menos imprescindible la participación masculina, la mujer ha ido incorporándose a todo un abanico de campos que antes le estaban vedados, con suficiencia siempre y a menudo con ventaja.
Su rol de estar al lado y un poco detrás de los hombres en un papel aparentemente pasivo durante los últimos 5 milenios le ha permitido desarrollar su intuición, creatividad y tolerancia características que le dan una indudable ventaja sobre el género masculino.
Si a eso le añadimos su indiscutible capacidad organizativa, responsabilidad y mayor entereza frente a la corrupción, no es de extrañar su creciente participación en el papel de lideresas que ocupan crecientemente.
Ya hoy día, en los colegios mixtos las niñas superan en calificaciones a los niños, en el colegio de mis hijos, los primeros lugares y los desempeños extraordinarios siempre estuvieron en manos de las alumnas. Se podrá afirmar que eso es temporal pues es conocido que las mujeres maduran más rápidamente que los hombres, pero esto se da igualmente en las universidades donde en casi todas las carreras son las universitarias quienes se llevan los galardones en detrimento de los universitarios.
El último de los obstáculos es la proporción relativamente menor de sus ingresos. Las mujeres aun son peor pagadas que los hombres y ese es un obstáculo importante. Cuando la mujer sea remunerada equitativamente el matrimonio dejará de ser el contrato de su subyugación, pues mientras el hombre gane más que la mujer estará en la posición de dominio en su hogar ya que la familia dependerá más de sus ingresos. Y eso ¿qué significa?, que al hombre le deben demostrar que sus hijos son sus hijos como condición del mantenimiento del contrato matrimonial. La situación inversa deja a la mujer en inferioridad de condiciones, lo que se da solamente porque aporta menos a la economía del hogar.
Hombres de todo el mundo, a poner las barbas en remojo y dejen de consolarse con la discutible ventaja de ser mantenidos en un futuro próximo por sus mujeres.
Guillermo Rivas
(Este artsculo fue publicado en el diario El Comercio)