
¿Qué debemos esperar de Roca?Por Julio Garrido Huaynate Como lo dije en un artículo enviado a la red el día 5 de los actuales, la decisión es de Carlos y de nadie más; ahora bien, la decisión involucra a todo el colectivo aprista, no a los conductores del microbús y ese es el peligro. Roca, y esto es privilegio de las circunstancias, encarna hoy una posición que no la ha pedido, que se le ha presentado. De su actuación en los próximos días, sabremos si se la juega por Haya, por la historia, por el aprismo; o finalmente consigan plantearle la contraprestación capaz de quebrar sus convicciones. No quememos incienso antes de tiempo; apoyémoslo con una actuación de respaldo material y anímico. Pienso que el simple hecho, de mantenerse sin el apoyo del oficialismo lo dignifica; ahora bien, no interesa cuanto de guarismo electoral consiga al final; si lo hubiese apoyado la maquinaria oficialista, la derrota sería para Roca y la dirigencia. La derrota en éstas circunstancias será una victoria de los apristas y lo elevaría a Carlos a niveles intocables. Ghandi con su taparrabos y su prédica pacifista consiguió que se arrodille el Imperio británico. El ejemplo que deberá dar Carlos es para la historia, no para los pacotilleros de la política y el análisis al 2016. Si él declina, falla o abandona el barco, dialécticamente, alguien llamado ocupará el camino que Carlos está comenzando a señalizar y que hoy se ve como posible y transitable. El aprismo no es una manada de borregos; cada vez es más difícil endosar los votos de los compañeros. Y en ésta oportunidad, reverdecidos por la posición de Carlos, muchos que ya no votaban por el APRA, empiezan a repensar su decisión final, a la hora del sufragio. Julio Garrido HuaynateMagdalena Del Mar, 15 de agosto del 2010