
“Hay que impedir la lapidación de Sakineh”. Tal es el título de portada del diario francés Libération. Sakineh Mohammadi Ashtiani es la mujer iraní de 43 años acusada de adulterio y condenada a muerte por lapidación en su país. El diario parisino retoma el llamado de intelectuales y artistas franceses que intentan lograr una gran movilización internacional que permita cambiar el destino de esa mujer. En la legislación iraní, inspirada de la ley musulmana “la sharia”, el hombre o la mujer culpable de adulterio es enterrado en el suelo hasta la cadera o el pecho para recibir pedradas hasta su muerte. La condena que espera a Sakineh podría incluso acelerarse luego que reconociera haber sido cómplice en el asesinato de su marido en un programa de televisión iraní. Pero existen serias sospechas sobre la identidad de la persona que hizo esas declaraciones puesto que aparece ante las cámaras totalmente velada y su voz ha sido completamente cubierta por una traducción simultánea. En el diario británico The Guardian, la abogada iraní y premio Nóbel de la Paz, Shirin Ebadi, explica que para evitar un escándalo internacional, el gobierno tiene como costumbre no proceder a las sentencias de lapidación en público, por lo que los casos terminan por conocerse gracias a familiares y abogados. Es lo que sucedió justamente con Sakineh, pero su ex abogado tuvo que huir a Turquía y luego refugiarse en Noruega tras haber recibido amenazas de muerte. El editorialista de Libération concluye diciendo que de todos modos el simple hecho de ser mujer convierte a Sakineh en culpable en el Irán de Mahmud Ahmadinejad. “Pero insiste, no hay nada peor que el silencio”...
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