
Lourdes Flores Nano
Existe un antiguo idilio entre la política y la aviación civil. La lista de funcionarios públicos que dirigieron aerolíneas privadas es larga. A esta nomina, esta semana ha ingresado Lourdes Flores como flamante presidenta de una empresa que ha iniciado a cubrir varias rutas nacionales.
El pradista Máximo Cisneros Sánchez y el belaundista Manuel Ulloa Elías fueron primeros ministros y también propietarios de Apsa y Faucett. El congresista toledista Jorge Dacuña y el candidato nacional en el 2006, Peter Koechlin gerenciaron Aerocontinente y Wayra respectivamente.
Jose Piñera, favorito candidato a la presidencia de Chile es el dueño de Lan. Una explicación es que ambas actividades son de alto riesgo y los estadistas aman los desafíos complicados.
Recordemos que enormes empresas internacionales como Braniff, Pan Am y Air Madrid desaparecieron. Asimismo, entusiastas firmas locales como Faucett, Aerocondor y Magenta Air dejaron de operar por causas disímiles.
Otra razón que pesé en la decisión de Lourdes es que la acusan de nunca haber realizado una tarea ejecutiva de alcance económico nacional. Su paso por el rectorado de una casa superior de estudios fue considerado una labor de consolidación de una institución que ya estaba caminando bien.
Es comprensible que los políticos pasen alguna vez por una crisis de identidad y se dejen atraer por otras vocaciones profesionales.
Estamos convencidos que Flores se esforzara por lograr que sus aviones aterricen puntualmente, conquistará nuevas rutas internacionales, creará cientos de puestos de empleo y le quitará mercado a la aerolínea chilena que lidera nuestros cielos. Solo intentar ello es una misión noble y patriota.
Sin embargo, si bien Lourdes puede perseguir fines comerciales loables, es imposible que a su vez presida el Partido Popular Cristiano justo en el momento que se inician las campañas electorales del 2010 y 2011.
Consideramos que la jefa pepecista está abarcando mucho. Es previsible que no sea capaz de conducir dos vehículos simultáneamente. Todo piloto sabe que para llegar a salvo a destino se debe elegir un solo timón.