
Ese domingo 5 de agosto de 1990, hace 20 años, con mi mujer e hijos fuimos a “La Parada” a comprar todo lo que necesitaba: verduras, papas, camotes, cebollas,menestras, etc. y el recién descubierto maíz “carhuayo” que traían las ancashinas. Muy pocos puestos atendían, había gran expectativa especulativa y la población esperaba que el Ministro de Economía del recién instalado gobierno de Alberto Fujimori diese el discurso fijando las condiciones económicas, los nuevos precios y el manejo del dólar.Debido a la hiper inflación dejada por el gobierno de Alan García, desde el 28 de julio hasta ese domingo era prácticamente imposible conseguir algo en las tiendas. En los supermercados era posible conseguir algunos productos, aunque te limitaban la compra a una unidad por persona en los de primera necesidad y tenían un procedimiento que parecía de ciencia ficción, porque los precios existían sólo como referencia. Las cajas estaban conectadas al informador del variable de inflación de 2 ó 3 dígitos cada día y, por ejemplo, se daba el caso que en tu fila habían diez personas y la primera estaba pagando, digamos 1 y cuando tu llegabas con ese mismo producto y deberías pagar 1.4 La gente se había acostumbrado y consideraba lo más normal, pues con el poco dinero que tenías a pesar de mover millones de Intis (que era la moneda de la época) debías conseguir algo para la familia.Durante esa semana, fue tal la angustia de la población que la mayoría de los puestos de los mercados estaban cerrados y la policía los hacía abrir a la fuerza y los comerciantes se resistían a vender porque al quedarse sin stock, con el dinero obtenido no podrían reponer ni la mitad de lo que tenían, así que todos esperaban el momento de las nuevas medidas económicas.Serían las 8 de la noche, cuando los canales de televisión cortaron su programación habitual e informaban que el Ministro de Economía anunciaría las medidas económicas. El Perú se paralizó y en toda Lima como de un solo altavoz se tratara, se escuchaba la voz del Ingeniero Juan Carlos Hurtado Miller dando el famoso shock que dejó enmudecido al país y millones de ojos llorosos y corazones un nudo ante tan terrible situación que se había anunciado. Lo sorprendente de este discurso fue el tono de cómo lo decía y la famosa frase con la que terminó: ¡QUE DIOS NOS AYUDE! (ingresar a http://www.youtube.com/watch?v=f0bYe2KzFoo para ver parte del discurso).En política, es muy difícil acertar determinados comportamientos y el de Juan Carlos Hurtado Miller es uno de ellas. Era impensable imaginar a este hombre como el responsable histórico del acto que Fujimori había negado que haría en caso de llegar al poder, es decir el shock. Más aún, quien durante el gobierno de Belaúnde fue Ministro en varias carteras por ser familiar cercano de Violeta Correa Miller, esposa de Belaúnde, y pertenecer a Acción Popular, partido integrante del FREDEMO que había apoyado a Vargas Llosa en el proceso electoral. Es más curioso aún que fuera Juan Carlos Hurtado Miller quien salvó la vida de Alan García Pérez cuando en el autogolpe de Fujimori del 5 de abril del 1992. La policía irrumpió a balazos en la casa de Alan quien logró escapar y se escondió en la casa de su vecino el Ingeniero Hurtado Miller durante varios días hasta que logró el asilo político.Son, como pueden apreciar, cosas del devenir histórico de nuestro singular país.