
Unos 40 campamentos desmantelados y 700 ciudadanos expulsados, una ligera mayoría de franceses a favor, un informe de la ONU crítico y la UMP dividida, es el balance del plan de Sarkozy. La popularidad del presidente sube dos puntos en las encuestas tras anunciar las medidas.
Dos semanas después de que el presidente Nicolas Sarkozy, advirtiera de que su país sufre “las consecuencias de 50 años de inmigración insuficientemente regulada” al hablar de delincuencia en un discurso en Grenoble, Francia ha dejado de hablar del caso Bettencourt y se explaya en discutir sobre inmigración y delincuencia, y también en los peligros de discutir de forma relacionada ambos conceptos.
Tras los altercados protagonizados por grupos de etnia gitana después de que un joven fuera tiroteado por la policía francesa, el presidente de Francia puso sus cartas sobre la mesa. Anunció de inmediato que se desmantelaría los más de 300 poblados gitanos que hay en Francia y que se expulsarían a los procedentes de Rumanía y Bulgaria a sus respectivos países. No sólo eso: Sarkozy anunció que retiraría la nacionalidad a los franceses de origen extranjero que atentaran contra una autoridad pública. El 79% de los franceses apoya las medidas, según el diario conservador Le Figaro. Un 51% las rechaza, según otro sondeo de la revista Marianne. En cambio, otra encuesta de L'Humanité arroja un 57% de apoyo a estas iniciativas. En resumen, Francia dividida casi a partes iguales y sin comentar las implicaciones aparecidas entre el Gobierno en el caso Bettencourt, el verdadero motivo de que Sarkozy haya puesto este tema en primera plana, según numerosos analistas...Leer más en rfi